jueves, 7 de marzo de 2019

Puntuaciones sobre la genealogía del concepto de goce en la enseñanza de Jacques Lacan: seminario 17, “El reverso del psicoanálisis”

Reseña: Sebastián Sica



En el seminario 17 Lacan comienza  sosteniendo que el discurso es “una estructura que excede a la palabra” (pág. 10), y está compuesto por 4 elementos: S1 (significante amo), S2 (saber), $ (sujeto dividido), a (plus de gozar).

El S1 es el significante que representa al sujeto y “que lo distingue del individuo viviente.” (pág. 11)

En el preciso instante en que interviene S1 respecto del campo ya constituido del S2 (el Otro, el saber), surge el $ , el sujeto dividido : “hemos acentuado desde siempre que de esto surge una pérdida, el objeto a”. (pág. 13)

“No hemos dejado de señalar el punto de donde extraemos esta función del objeto perdido: del discurso de Freud sobre el sentido específico de la repetición en el ser que habla. La repetición tiene cierta relación con lo que de éste saber está en el límite y se llama goce.” (pág. 13)

A lo largo de todo este seminario, Lacan subraya la íntima articulación entre el saber, como saber inconsciente,  el goce y la repetición. “Hay una relación primaria del saber con el goce y ahí se inserta lo que surge en el momento en que aparece el aparato que corresponde al significante.” (pág. 17)

Asimismo, Lacan retoma  lo que desarrolló en el seminario anterior en cuanto a la relación del goce  con lo real ( “el goce es lo absoluto, es lo real en la medida en que está excluido por el mismo sistema simbólico que lo origina.”).

“Lo que necesita de la repetición, es el goce, término que le corresponde en propiedad. En la medida en que hay búsqueda de goce en tanto repetición (…)” (pág. 48)
Para Lacan el concepto de goce, en tanto real, no se vincula al cuerpo ni a ninguna materialidad, sino a lo imposible en el sentido lógico.

“Lo inanimado. Punto de fuga, punto ideal, punto  fuera del plano, pero cuyo sentido capta el análisis estructural. Queda perfectamente indicado por lo que constituye el goce.” (pág. 48)

“Como todo nos lo indica en los hechos, en la clínica, la repetición se funda en un retorno del goce. Y lo que el propio Freud articula en este sentido es que en esta misma repetición se produce algo que es un defecto, un fracaso.” (pág. 48)

En la sesión del 14 de enero de 1970, que en la versión castellana de Paidós corresponde a la tercera, titulada “Saber, medio de goce”, Lacan explicita de manera no equívoca las coordenadas teóricas de la noción de goce:

“Lo que se repite no puede sino estar en posición de pérdida respecto de lo que es repetido.(…)
“En la repetición hay una mengua de goce. Así se origina en el discurso freudiano la función del objeto perdido.

“Y ahora viene lo que aporta Lacan. Se refiere a esta repetición, esta identificación del goce. En este punto, tomo prestado algo del texto de Freud, dándole un sentido que éste no indica, la función del rasgo unario, es decir, la forma más simple de la marca, que es el origen del significante propiamente dicho.(…)

“Y aquí les adelanto que todo lo que nos interesa a nosotros, psicoanalistas, lo que nos interesa como saber, se origina en el rasgo unario.” (página 49)

Una vez más, sin ambigüedades, Lacan sitúa al significante (bajo la forma del rasgo unario, “la forma más simple de la marca”, aquello que permite decir que algo se repite), como causa de la repetición y por lo tanto del goce como aquello que es buscado y nunca encontrado.

Aquí, la única referencia al cuerpo  es hecha de manera irónica:

“El psicoanálisis se origina en un vuelco por el cual el saber se purifica de todo lo que puede confundirlo con un saber natural, como algo que nos guiaría en el mundo circundante con la ayuda de no sé qué papilas que habría en nosotros” (página 49)

Para Lacan, en la repetición “se apunta al goce” (página 50) y en esta repetición, como repetición significante, está el sujeto del inconsciente, bajo la forma de una saber:

“Este saber muestra aquí su raíz en el hecho de que, en la repetición y para empezar bajo la forma del rasgo unario, resulta ser el medio del goce.” (página 51)

El significante es “el aparato del goce” (página 51), aquel que produce -mediante la repetición y el saber que allí se inscribe- la dimensión de la pérdida:

“El goce sólo se caracteriza, sólo se indica en este efecto de entropía, en esta mengua. Por eso lo introduje como plus de gozar.

“Precisamente porque se capta en la dimensión de la pérdida, algo tiene que recuperar lo que de entrada es un número negativo.

“Sólo la dimensión de la entropía hace que esto tome cuerpo, que haya un plus de goce que recuperar.” (página 53)

Y bien: cuando se siguen con atención los argumentos de Lacan, se advierte que en su planteo hay una lógica en la que sitúa en primer lugar al significante como lo que posibilita y causa la repetición, y en este movimiento, (siguiendo la misma dirección que la experiencia de satisfacción freudiana) se produce una pérdida de goce. El goce es producido por el sistema simbólico como algo irremediablemente perdido, y que Lacan nombra como objeto a.

Dada esta pérdida que opera “como un número negativo”, algo tiene que compensar, y es recién allí, en un segundo momento, que Lacan introduce la dimensión del cuerpo bajo el modo de los circuitos pulsionales:

“Ahí está el hueco, la hiancia que de entrada llenarán cierto número de objetos (…) el objeto oral, el escópico, etc, son los nombres diversos con los que podemos designar al objeto a” (página 53)

Como vemos, estos enunciados retoman lo que en el seminario 16 (específicamente en la clase titulada “Clínica de la perversión”) Lacan desarrollara en torno a las modalidades de recuperación de goce en la neurosis y en la perversión mediante los objetos pulsionales.

Apuntes sobre la genealogía del concepto de goce en la enseñanza de Jacques Lacan: seminario 16, “De un Otro al otro.”


Reseña: Sebastián Sica
 
Entre los seminarios 16, “De un Otro al otro” y 17, “El reverso del psicoanálisis”,  Lacan  avanza en la elaboración del concepto de goce en torno al plus-de-gozar,   continuando con los desarrollos que sobre el tema había comenzado en el seminario 7 sobre la ética del psicoanálisis.

En la primera sesión del seminario 16 afirma que hay una homología (es decir, identidad de estructura, a diferencia de lo que sería “analogía” que implica sólo una relación de semejanza) entre la noción marxista de plusvalía y la función del objeto a. (página 16 Paidós)

Partiendo del discurso y sus efectos estructurales, Lacan sostiene que en el origen hay una “renuncia al goce por efecto de discurso” y que esto será lo que dé cuenta de la función del plus-de-gozar. (17)
“El plus-de-gozar” es función de la renuncia al goce por el efecto de discurso. Eso es lo que da su lugar al objeto a.” (18)

Conceptualmente Lacan establece una equivalencia entre lo que va a denominar “plus-de-gozar” (como si dijese “plusvalía”, plus de valor) y el objeto a. (pág. 41)

Es por eso que haciendo hincapié en  los efectos del discurso, desprenderá dos emergentes estructurales: el sujeto y el objeto a.
“El sujeto es lo que un significante representa para otro significante. (…)Al mismo tiempo que aparece, el sujeto es borrado, ahogado. (…) el sujeto no podría encontrarse con su representante significante sin que tenga lugar esta pérdida de identidad que se llama con propiedad, objeto a. esto es lo que indica la teoría de Freud respecto de la repetición.” (pág. 20)

“En nuestro nivel sólo cuenta esta pérdida. No idéntico de aquí en más a sí mismo, el sujeto ya no goza. Algo está perdido y se llama el plus de gozar” (20)

Cuando se lee con atención, se advierte que al plantear la equivalencia entre plus de gozar y objeto a, Lacan afirma que hay una pérdida inicial, producida por el discurso, tanto a nivel del sujeto (que pierde su identidad”) como del objeto,  lo que llamará “renuncia al goce”.

A continuación, agrega que lo que entonces  le brinda unidad es la función del fantasma ($ <> a) “esa soldadura, ese congelamiento que hace posible unificar un sujeto como sujeto de todo discurso” (21) Se trata de una consistencia que “ya no es el sujeto ni el objeto, sino que se llama el fantasma, aquello que, congelándose, brinda el efecto de significación”, cierra un sentido. (pág. 22)
Los cuatro objetos pulsionales pueden colocarse en el lugar de esa pérdida inicial. (21)

A partir de la tercera sesión del seminario (pág. 44), Lacan desarrolla una formalización de la constitución subjetiva recurriendo a la categoría matemática de par ordenado, transformándola en:
S1-S2 (pág. 50)
y luego efectúa la sustitución del S1 por el  $ y el S2 por el Otro (A), el lugar o tesoro de los significantes, quedando entonces la relación $--àA (pág. 52)

De esto deduce que si el sujeto surge en el campo del Otro y éste, que es el que le da garantía y consistencia, es un campo agujereado, entonces el objeto a (el nombre del agujero) queda entre ambos. (pág. 55)
El objeto a en este contexto es ubicado por Lacan en el agujero de lo simbólico. Tiene, por lo tanto, una estructura éxtima, es decir, de inclusión y exclusión con el lugar del Otro.

De modo que, en la medida en que el objeto a tiene una función de captura de goce, Lacan afirmará que “el goce es del orden de lo real, es un absoluto, es éxtimo” (págs. 206, 297)

En cuanto a la genealogía del concepto de goce, resultan esclarecedoras las referencias  al seminario 7 sobre la ética que el mismo Lacan va haciendo a lo largo de este seminario.
“En el seminario sobre la ética articulo la dialéctica del placer, a saber, lo que implica un nivel de estimulación buscado y evitado, de un límite, un umbral, la centralidad de una zona (digamos), prohibida, porque el placer sería allí demasiado intenso. Designo esta centralidad como el campo del goce, goce que se define como todo lo que proviene de la distribución del placer en el cuerpo.” (pág. 206)

Este fragmento del seminario es muy citado en la actualidad para acentuar que Lacan allí hace referencia al cuerpo. Pero en general se soslaya lo que el propio Lacan concibe como “cuerpo”, al mismo tiempo que se deja de lado la verdadera idea que  está intentando subrayar en la frase: el goce como una “zona central interdicta”, toda una alusión a la estructura topológica del toro:

“Esta distribución condiciona lo que designé como “la vacuola”, esta interdicción en el centro, que constituye lo que nos es más cercano sin dejar de sernos exterior”. Habría que inventar la palabra éxtimo para designar lo que está en juego.” (pág. 206)

Lacan aclara que es la misma lógica que Freud utiliza para designar el Das ding, término que  introduce  en referencia al nebenmensch, el prójimo:

“¿Qué es pues ese prójimo que resuena en la fórmula de los textos evangélicos “ama a tu prójimo como a ti mismo”? ¿Dónde atraparlo? ¿Dónde hay, fuera de ese centro de mí mismo que no puedo amar, algo que me sea más próximo?

“Lo que me es más íntimo  es justamente lo que estoy forzado a no reconocer más que en el afuera.” (pág. 206)

El concepto de extimidad es de suma importancia en la elaboración del concepto de goce, dado que si bien Lacan no lo retomará literalmente en la continuación de los seminarios, aplicará la misma lógica recurriendo a los nudos y la topología, en particular, la figura del toro “cuyo centro es exterior”, con la que dará cuenta de la estructura del sujeto y el objeto a.

De hecho, en la clase 18, “Adentro, afuera”, Lacan critica los tradicionales esquemas esféricos con los que se imaginariza la subjetividad, en particular todas aquellas concepciones que hacen del cuerpo una suerte de bolsa cerrada que contendría a las pulsiones :

“Un adentro y un afuera parecen algo evidente si consideramos el organismo, a saber, un individuo que está en efecto allí. El adentro es lo que está en su bolsa de piel. El afuera, todo el resto.(…)
“Tal vez haya que empezar a desprenderse de la poderosa fascinación que obedece a que sólo podemos concebir la representación de un ser vivo en el interior de su cuerpo.” (páginas 258, 259, 260)

Es por eso que en la clase 21, titulada “Aporías, respuestas”, Lacan sitúa el goce en relación al registro de lo real, es decir que el goce está excluido por el mismo sistema simbólico que lo origina:

“El goce está excluido por el sistema mismo  en la medida en que es lo simbólico. El goce se afirma como lo real último del funcionamiento del sistema mismo que lo excluye.” (pág. 297)

“El goce es nuestro real en la medida en que está excluido” (297)

En la clase 16 “Clínica de la perversión”, Lacan desarrolla (cosa no muy frecuente en su enseñanza) las implicancias clínicas de esta lógica: repartirá las estructuras en torno a las diferentes estrategias frente al objeto a: el perverso, hace surgir el objeto a en el campo del Otro (junto con la angustia), mientras que el neurótico lo  tramitará  del lado sujeto (por la vía del yo, como i(a),   respuesta al deseo del Otro).

Estas estrategias son diversas formas de elaboración de la pérdida de goce estructural:

“El objeto a puede funcionar como equivalente del goce, está en posición de funcionar como captura de goce” (páginas 226/227)”

“El perverso vela por el goce del Otro, hace surgir el objeto a en el campo del Otro” (231) en una relación de suplemento y no de complemento.

El neurótico “quiere ser el Uno en el campo del Otro” (pág. 236), su estrategia frente al goce se articula del lado del sujeto, en el campo narcisista del yo.

Estas elaboraciones clínicas dejan entrever el sentido del título del seminario, “De un Otro al otro”, esto es, la articulación/superposición entre el lugar del Otro (como campo del significante) y el otro (“prójimo” dirá Lacan) que lo encarnará  dándole cuerpo,  lógica que luego Lacan va a retomar en el seminario 20, “Aún”.

viernes, 22 de febrero de 2019

Seminario 17 "El reverso del psicoanálisis"- Clase 4 "Verdad, hermana del goce"


Reseña: Ezequiel Althabegoiti

Lacan comienza diciendo que el discurso analítico, si bien cierra el escalonamiento en cuarto de círculo que estructura a los otros tres (discursos), no quiere decir que los resuelva y que permita pasar l reverso. Eso no resuelve nada.

El reverso no explica ningún anverso. Se trata más bien de una relación, de texto, de tejido, si quieren. Este tejido encierra algo, por supuesto no todo, porque el lenguaje muestra los límites, de este término, que solo tiene existencia de lenguaje. Muestra que incluso en el mundo del discurso, no hay nada que sea todo. Ésta introducción para demostrar que reverso está en asonancia* con verdad.
(nota: *Asonancia: Figura retórica (formas no convencionales que consiste en la repetición de una palabra en otra a partir de la sílaba tónica)

Podemos entender que Reverso no da cuenta de un anverso, sino más bien haría referencia a un retroceso en un ir en reversa, que implica ir desarmando una relación de tejido de palabras, dónde ese tejido encierra a la verdad, pero no toda porque el lenguaje muestra sus límites. Muestra que incluso en el mundo del discurso, no hay nada que sea todo, o sea, que el todo como tal se refuta. Es por esto que el reverso está en asonancia con la Verdad.

Acá Lacan retomará el tema de la Verdad planteado algunas preguntas y afirmaciones para llegar finalmente, en el punto 4, a la correlación entre Verdad y Goce.
En el texto de Eugenia Allier Montano “El concepto de verdad en Lacan: los Escritos” hace la distinción de dos momentos del concepto en Lacan desde la Filosofía, uno en que Lacan se refiere a la Verdad como esencia del ser " y abarcaría de 1946 a 1950 y el otro podría ser llamado "La verdad como revelación" e iría del 1953 al 1957.

En éste Seminario Lacan hace algunas anotaciones sobre la Verdad, primeramente plantea que la verdad no es un término que deba manejarse con la lógica proposicional, que hace de ella un valor reducido a la inscripción del manejo de un símbolo (V).
También que no debe confundirse la verdad analítica con el concepto de Revolución, dónde revolución puede significar un retorno al punto de partida. Con éste pedido ya nos habla del lugar de la verdad, por lo menos de lo que no es: un retorno a un punto de partida.

Otra cuestión que deja clara es que la Verdad que se busca no es fácilmente accesible, para esto hace referencia al ejemplo de atrapar un pájaro poniéndolo sal en la cola y a su primer cuento infantil “Historia del medio pollo”, dónde hay una mitad de ese pollo que no se ve, esto lo asimila al medio sujeto, dónde hay una verdad que no se ve “...la verdad está escondida, pero tal vez no ausente (que no se vea no implica que no esté)” .

Ahora bien, la cuestión que va a plantear Lacan, es de dónde se tiene que buscar esa verdad, si fuese que habría que volver a un punto de partida o responder a una verdad de la lógica proposicional, solo alcanzaría con “saber bien todo lo que hay que saber”, y que cuando decimos algo no hay necesidad de añadir que es verdad.

Entonces establece una de las pregunta para esclarecer el tema ¿Pero que es verdadero?
Y nos dice: “… lo verdadero es lo que se ha dicho. Y lo que se ha dicho es la frase y no hay forma de que la frase se sostenga en algo que no sea significante, en tanto no concierne al objeto.Por nuestra parte, nos ceñimos al hecho de que el significante no concierne al objeto, sino al sentido. Y como sujeto de la frase sólo está el sentido.”

Tomando el sentido ubicará a la verdad en otro lugar y no pensada como algo interno. Esto lo articula con Husserl (filósofo fenomenología trascendental que intenta describir el sentido que mundo tiene antes de todo filosofar, donde la evidencia o intuición se refieren a una verdad más originaria que la proposicional: es la verdad de lo que aparece) toma el ejemplo de Verde es a favor. Que sólo cobra sentido en el contexto de una votación donde hay bolas rojas verdes y rojas, dónde verde es a favor y roja en contra.

Con esto concluye que el ser obedece al sentido, es lo que más ser tiene. …El sentido, si puede decirse así, se encarga del ser. Hasta no tiene otro sentido. Sólo que desde hace cierto tiempo, se vio que no llegaba a dar el peso de la existencia precisamente.
Toma el chiste, el sueño y el acto, dónde hay algo de la verdad que asoma pero sin embargo hay algo que al ser se le escapa y que lo importante es lo que se le escapa.
“Nosotros no estamos sin una relación con la verdad”(da el ejemplo de lítote: consistente en no expresar todo lo que se quiere dar a entender sin que ello deje de comprenderse la intención del hablante. Ejemplo: La angustia no es sin objeto)

Concluye este punto respondiéndose a la pregunta si a la verdad la tenemos que encontrar en el interior o porque no hacia un lado, haciendo un juego de palabras que van entre el sin sentido y lo que está afuera, dejando deslizar que en todo caso, la verdad está por fuera del sujeto. Finaliza diciendo: “…En efecto, parece que la verdad es para nosotros una extraña, me refiero a nuestra propia verdad. Está con nosotros, no hay duda, pero sin que nos concierna tanto como se suele decir.”
“Todo lo que se puede decir, es que no estamos sin ella”.

Seminario 16, "De un Otro al otro", Clase 16- "Clínica de la perversión" punto 4


Reseña: Marita Montenovo

Lacan plantea una revisión de los conceptos freudianos en torno al tema de la identificación dice que hay que replantearlos ya que encuentra el texto freudiano vacilante y contradictorio en lo que atañe al yo y al narcicismo. Afirma que para el neurótico el narcicismo es problemático en tanto que este pretende ser el UNO en el campo del A desempeñando la idealización un papel primordial allí.

A nivel del narcicismo secundario es donde se dividen aguas entre neurosis y perversión en cuanto al problema que representa el objeto a .Para el neurótico prevalece la creencia de que existió un momento de complemento con él A y da como ejemplo ( tal vez para ponerlo en imágenes) a la pulsión oral, al objeto “seno”, el cual encuentra tan inaccesible como la mirada o la voz. Jugando con el doble sentido de la palabra seno remitiendo al muro que separa al niño de la madre aún en el vientre materno, la placenta y las envolturas embrionarias que lejos de formar un solo cuerpo con ella, cada uno de estos seres está separado del otro, lo cual plantea el difícil problema de deslindar de a quién pertenecen.

Es a nivel de la pulsión donde podría plasmarse el mito neurótico de la unidad primitiva ,pero aquí hay algo imposible, tan imposible como hacer encajar el objeto a (cualquiera sea) en un plano imaginario, en la conjunción de una imagen narcisista. Es lo mismo que decir, que ninguna representación soporta la presencia del representante de la representación, no existe ninguna equivalencia posible del representante con ninguna representación.

En la tercera línea del grafo del deseo se reordena la cuestión, allí se encuentran el yo, el deseo, el fantasma y la imagen especular que solo se comprende por un efecto retroactivo, lugar donde se inscribe el narcicismo primario.

A continuación plantea como un axioma que para el neurótico la sublimación está destinada al fracaso, y que la fórmula del fantasma permitiría a condición de reconsiderar las implicaciones laterales que conlleva, dar cuenta en la experiencia de la incidencia del significante realizada en el sujeto neurótico, Es en este sentido que la fórmula del fantasma seria un argumento en el plano de de la sublimación.

Seminario 17, "El reverso del psicoanálisis", Clase 1- punto 4


Reseña: Andrea Chávez
 
 Lacan enuncia los cuatro discursos, discurso del amo, de la histérica, del analista y el cuarto que no menciona aún, pero anticipa que “es un discurso muy de actualidad”, y que puede generar malentendido si lo enunciara,se refiere al discurso universitario, recordemos que este encuentro se produce el 26 de noviembre de 1969 en Facultad de derecho y transcurre en un escenario de protesta estudiantil en que los jóvenes toman la palabra. (…) “he situado, que este aparato de cuatro patas, con cuatro posiciones puede servirnos para definir cuatro discursos básicos.”, (Sujeto dividido, S1, S2 y a). Sirviéndose del aparato algebraico para fundamentarlos, de acuerdo como se combinen los elementos se distinguirá cada discurso.

Para fundamentar el discurso del amo comienza designando el aparato algebraico que le da estructura al mismo,(…) “esta primera forma que se enuncia a partir de este significante que representa a un sujeto para otro significante, tiene una importancia muy particular, en la medida en que, en lo que este año enunciaremos, se distinguirá, entre las cuatro, como la articulación del discurso del amo.”No se podía partir de otra manera sostiene Lacan, debido a que hay razones históricas para que así sea.” (…)” ya era manifiesto que eso que nos concierne en relación con el discurso, por ambiguo que sea, y que se llama filosofía, se había manifestado en el nivel del discurso del amo.”“S1 es, (…) el significante, la función del significante en que se apoya la esencia del amo”, S2 es el saber, caracterizado en el esclavo como soporte de saber, se refiere al “esclavo moderno”, cuya función está inscripta en la familia,y no al de la antigüedad de Aristóteles, como alguien que posee un “saber hacer” inscripto además en el Estado.

Se necesita precisar, “Antes de saber si el saber se sabe, si se puede fundar un sujeto en la perspectiva de un saber totalmente transparente en sí mismo”, este “saber hacer” enlos desarrollos de la filosofía, especialmente de Platón señala Lacan,en ésta se sostiene “el robo, el rapto, la sustracción del saber a la esclavitud por la operación del amo”,“Nos hacen ver que la parte seria, el objetivo, es mostrar que el esclavo sabe, pero si lo reconocen (…) lo que ocultan es que únicamente se trata de arrebatar al esclavo su función de saber”, se plantea la idea de un saber que puede transmitirse del esclavo al amo, para esto nos remite a los diálogos de Platón, para pensar la idea de “ponerse en buena posición” y así extraer la “episteme.” “Se trataencontrar la posición que permita que el saber se convierta en saber del amo.”Este saber en Aristóteles es el saber teórico, ligado a la idea de conocimiento.Lacan distingue dos caras del saber, una cara articulada y el saber hacer, más relacionada al saber animal, como lo instintivo.

Surge la pregunta ¿cómo se articula la posición del esclavo con respecto al goce? Se nos remite a su seminario “De otro al otro” donde anticipaba que “el goce es privilegio del amo”, pero aquí esto “se desmiente.” (…)” en este caso se trata de la condición del amo.” Deja esta cuestión planteada, pues aquí le interesa revelar la función histórica de la filosofíade extracción del saber del esclavo para convertirlo en saber del amo, se refiere a ella como “empresa fascinatoria en beneficio del amo” y a Hegel en particular le cuestiona lo que éste llama “saber absoluto”. Hay un momento en que se renuncia a este saber, y allí, se produce el nacimiento de la ciencia, nos indica Lacan,destacando esto como punto bisagra en su discurso, en ese movimiento, se “extrajo por primera vez la función del sujeto de la relación estricta de S1 con S2”, ese momento es con Descartes.

El psicoanálisis sostiene que “(…) lo que conduce al saber no es el deseo de saber. Lo que conduce al saber es (…) el discurso de la histérica. “
¿Quiere el amo saber? Lo que quiere un verdadero amo, no es saber, sino que lo que desea es “que la cosa marche.” Concluye con la pregunta ¿Cómo llegó el filósofo a inspirar al amo el deseo de saber?

Seminario 17, "El reverso del psicoanálisis", Clase 1, punto 1


Reseña: Laura Ferreira

…”El psicoanálisis al revés, creí que debía titular este seminario”, dice lacan,al tono con el contexto histórico (también) también digo, pues refiere que ya en un texto llamado “de nuestros antecedentes”1 caracteriza a SU discurso como “volver a tomar, el proyecto freudiano al revés…volverlo a tomar por el reverso,y es en esta idea que funda su desarrollo del presente seminario.
¿Cuál es el proyecto freudiano?
¿Qué quiere decir “al revés”?

Cuando Lacan dice “así está escrito mucho antes de los acontecimientos” (refiriéndose al contexto histórico revolucionario del momento) ¿estará también de algún modo haciendo alusión a la red significante que nos precede y que trasciende, el acontecimiento permitiéndonos pensarlo como suerte de abroche de significación?
Pareciera que Lacan dice “algo está dicho aun sin decirlo “

Entonces continua…”resulta que el año pasado distinguí (…) el discurso como una estructura necesaria que excede con mucho la palabra, siempre más o menos ocasional. Prefiero (…) un discurso sin palabras”

Continúa diciendo que un discurso pude subsistir muy bien sin palabras, subsiste, en ciertas RELACIONES FUNDAMENTALES que NO pueden mantenerse sin el lenguaje.
Entiendo entonces que el lenguaje es propuesto como un instrumento donde se instaura cierto número de relaciones estables, relaciones estables EN las que se puede inscribir algo más amplio, algo dice Lacan, que va más lejos que las enunciaciones efectivas. “Estas enunciaciones efectivas no son necesarias para que nuestra conducta,nuesros actos, (…) se inscriban en el marco de ciertos enunciados primordiales “…

Pero ¿a qué llama Lacan enunciados primordiales y en que se diferencian de las enunciaciones efectivas?
“hay estructuras para caracterizar lo que se (…) produce con la relación fundamental de un significante con otro significante. De ello resulta la emergencia de lo que llamamos el sujeto- por el significante que, en cada caso, funciona como representando este sujeto ante otro significante.”
¿Cómo situar esta forma fundamental?

Lacan dice en este seminario vamos a escribir esta forma de una manera nueva y que el año pasado (seminario 16) la escribió como la exterioridad del significante S1 del que PARTE nuestra definición de discurso: A, una sigla que denota el campo del gran Otro.
…” pero simplificando, consideramos S1 y la batería de los significantes, designada por el signo S2. Se trata de los significantes que ya están ahí, mientras que en el punto de origen en el que nos situamos para establecer que es el discurso, el discurso en su estatuto de enunciado, S1 debe considerarse como el significante que interviene. Interviene sobre una batería significante que nunca, de ningún modo tenemos derecho a considerar como dispersa, como si no formara ya la red de lo que se llama un saber”
“de entrada se plantea ese momento en que S1 viene a representar algo, por su intervención en el campo definido, este punto en el que nos hallamos, como el campo previamente estructurado de un saber. Y su supuesto es el sujeto, en tanto representa este rasgo específico que debe distinguirse del individuo viviente. Este últimoes, el lugar, el sitio, la marca, pero lo que el sujeto introduce por medio del estatuto del saber es de otro orden
S1 S2
S a
… “aquí está, en torno a la palabra saber el punto de ambigüedad”, dice Lacan, en el momento en que para mí la palabra saber comenzaba a PERDER sentido
¿Dequé saber habla?

Es ahí donde refiere entonces a que el año pasado llamo saber al goce del Otro. (…) “completemos, dice, lo que primero tuvo dos pies, luego tres démosle el cuarto”
Refiere insistió en este cuarto pie el año pasado en el seminario 16 de un Otro a otro. Este otro, era lo que en este nivel, que es de algebra, refiere, de estructura significante, designamos como objeto a.

En este nivel de estructura significante, todo lo que tenemos que saber es como opera y así podremos ver qué ocurre si escribimos las cosas de tal forma que se dé al sistema un cuarto de vuelta(…) y este cuarto de vuelta tiene razones distintas de puro accidente de representación imaginaria.
Un ejemplo S S1
a s2
“si parece fundado que la cadena, la sucesión de las letras de este algebra no se puede alterar, cuando realizamos esta operación del cuarto de vuelta obtenemos cuatro estructura, no más, la primera de las cuales les muestra de algún modo el punto de partida. Esto para especificar un aparato que no tiene nada de impuesto, nada de abstracto respecto de ninguna realidad. Por el contrario ESTA YA INSCRITO EN LO QUE FUNCIONA COMO ESA REALIDAD de la que hablaba hace un momento, esa REALIDAD, la del discurso que está ya en el mundo y lo sostiene, no solo está ya inscrito sino que forma parte de sus pilares.

Poco importa la forma de las letras con que las que escribamos esta cadena simbólica, con tal que sea distinta-con esto basta para que se manifieste algo, relaciones constantes, esta es la fórmula.
¿Qué dice?
Sitúa un momento. La continuación de lo que desarrollara aquí nuestro discurso nos dirá que sentido conviene dar a este momento. Esta fórmula dice que en el preciso instante en el que interviene S1 en el campo ya constituido por los significantes en la medida en el que se articulan ya entre ellos como tales, al intervenir sobre otro, sobre otro sistema, surge esto, S que es lo que hemos llamado sujeto en tanto dividido.
(…) de este trayecto surge algo que se define como perdida. Esto es lo que designa la letra que se lee como objeto a.

Lacan refiere que el punto de donde se extrae la función del objeto perdido es de Freud “del discurso de Freud sobre el sentido específico de la repetición en el ser que habla (…) de lo que se trata en la repetición no es de un efecto de memoria en el sentido biológico. LA REPETICION TIENE CIERTA RELACION CON LO QUE, DE ESTE SABER, ESTA EN EL LIMITE Y SE LLAMA GOCE.

Las preguntas que surgen serian:
¿De qué trayecto habla?
¿Quién o que recorre ese trayecto?
¿esapérdidadesignada como objeto a, quien la pierde y como?
¿yqué efecto produce eso que se pierde?
Lacan continúa…
Por eso en la fórmula que dice que el saber es el goce del Otro, de lo que se trata es de una articulación lógica… del Otro en tanto la intervención del significante lo hace surgir como campo.
¿El Otro como campo?
…” siempre estamos dando vuelta en círculos-el significante, el Otro, el saber, el significante, el Otro, el saber etc pero precisamente aquí el termino goce nos permite mostrar el punto de inserción del aparato

Lacan trasmite que el resultado de lo que Freud articula, no es el saber sino la confusión y entiendo al igual que en el análisis lo confuso dice lacan debe hacernos reflexionar, salir del sentido.
¿Quizás la verdad está en el sin sentido?
Lacan dice: “no debemos olvidar que la pulsión de muerte no se inventa observando el comportamiento de la gente ¿? No?
La pulsión de muerte la tenemos aquí. La tenemos cuando se produce algo entre ustedes y lo que yo digo”
Ese algo ¿qué es?
¿Confusión?
¿Un saber?

Seminario 17, "El reverso del psicoanálisis", Clase 3 "Saber, medio de goce" – Punto 3



Reseña: Marcela Ledesma

Lacán había introducido ya en el Sem. 16 la referencia a los conceptos de la economía política que le permitieron trabajar el concepto de goce en consonancia con el concepto marxista de plusvalía. Su planteo transcurre en el nivel de las cuestiones de la estructura del lenguaje, diferenciándose así del plano de lo biológico, y evidenciando los límites de la referencia a los conceptos de la energética utilizada por Freud.
 

En el marco del estudio de la función o discurso del analista va a comenzar su clase diciendo que de lo que se trata es de la articulación significante.
 

En este punto, el 3 del Seminario 17, Lacán va a retomar la obra freudiana. Lo hará en el punto, en que Freud luego del primer planteo de la articulación del inconsciente, se ve obligado a introducir la dialéctica hacia un más allá del principio del placer, siendo fundamental en este último el fenómeno de “la repetición”.
 

El Más allá del principio de placer, plantea algo diferentes de lo que equivale a una búsqueda de equilibrio de las tensiones (placer- displacer), “algo que supone la desaparición de esa vida como tal, que es el retorno de lo inanimado”.
 

Es así como Lacán introduce entonces el goce como “el punto de fuga, punto ideal, punto fuera del plano, pero cuyo sentido capta el análisis estructural”. El fenómeno clínico que orienta al goce es la repetición.
 

A partir de la aplicación en el dispositivo de la regla de la asociación libre, caerá como producto de la repetición la función del rasgo unario. “Todo lo que le interesa al analista está en relación al rasgo unario”
 

El goce planteado como punto de fuga, goce como imposible. Repetición como el fenómeno que dentro del dispositivo analítico permite a través de localización de la función de rasgo unario acceder a algo del orden del Saber para el sujeto. Sujeto del significante,por oposición al sujeto de conocimiento.