jueves, 3 de noviembre de 2022

Seminario 11, "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis", puntuación sobre "Análisis y verdad o el cierre del inconsciente"

 Reseña: Ezequiel Althabegoiti


En el capítulo dos del seminario 11 sobre los cuatro conceptos fundamentales Lacan conceptualiza  al inconsciente de manera diferente a como lo ha conceptualizado Freud, teniendo como base las formulaciones freudianas, al  punto de titular ese capítulo como “El inconsciente freudiano y el Nuestro”, esta concepción  que radica fundamentalmente en caracterizar al inconsciente como estructurado como un lenguaje y situarlo por fuera  ( capítulo 10 Presencia del analista) tiene una serie de consecuencias en la teorizaciones siguientes y en la praxis que dan un carácter que lo distancia cada vez más de las formulaciones freudianas y sus lecturas.  

 Por lo cual Lacan se ve llevado a reformular conceptos basales de la teoría freudiana, y eso lo lleva a formular y revisar no sólo la concepción del inconsciente, sino también lo hará con los conceptos de repetición, transferencia y pulsión, con esta relectura conceptual le es necesario también revisar de que sujeto se trata, cuando habla de que habla,  quien habla y a quien le habla  Capitulo 10 (Presencia del analista). 

En ese marco se verá llevado a profundizar sobre el concepto de transferencia; en la página  130 del capítulo 10 nos dice que  si bien ella está determinada por la función que tiene en una praxis, esa situación analítica por sí sola no puede crear en su totalidad el fenómeno de la transferencia pero sí aflora en el análisis, sonde encuentra sus fundamentos estructurales y ahí es necesaria la presencia del analista dónde esa presencia es una manifestación del inconsciente. Entonces si el analista permite la presencia del inconsciente, que está estructura como un lenguaje y  que está por fuera “del sujeto”,  la relación transferencial también cogitará sobre estas coordenadas y en esas coordenadas será necesario revelar la verdad y la cuestión será ver de qué verdad estamos hablando. Es así que en el capítulo 11 lo titula “Análisis y Verdad o Cierre del inconsciente”

Ahora bien, tenemos que la transferencia se sitúa para nosotros en un análisis y para ello es necesario otro y que en esta duplicidad asimétrica, con viento a favor, permite la aparición, la apertura de lo inconsciente, un inconsciente que está por fuera del sujeto y dónde se instituye la búsqueda de una verdad. Y en esa búsqueda de la verdad el analista tiene que tener en cuenda que en las aseveraciones del paciente siempre hay dos caras, dirá Lacan “Nos topamos  con la dimensión de la verdad como algo que se instaura con cierta mentira y aún por ella, cosa que en realidad no lo quebranta, pues la mentira se postula como tal en la dimensión de la verdad” ( pag 144 tercer párrafo).  Acá Lacan nos lleva a de la mano de pensar la verdad y la mentira en la duplicidad dialéctica del análisis y para esto continuará pensando la relación del sujeto con el significante, ya que siempre de eso será la cuestión, en el parágrafo 2 nos dice: “Para rectificar la teoría analítica es primordial ver la relación del sujeto con el significante, porque el significante es primordial (entiendo yo, no solo en importancia sino que también sitúa una cuestión temporal ontogénica) y constituye tanto la instauración de la experiencia analítica como la función radical del inconsciente”

En esta relación del sujeto con el significante Lacan, a mi entender tomará el esquema del espejo como sustento  y comparación paralela donde en una “construcción” en principio a nivel imaginario no deja de ser en base a una relación simbólica, es decir no es una sin otra no es uno sin el otro dónde ahí tenemos el inconsciente en una relación asimétrica, dónde tanto el lenguaje e imagen retornan de una forma invertida, dónde el pivote está en función del objeto interno, para Lacan el objeto a.

Lacan nos dirá” (pag 147 4to parágrafo)” “ En nuestro vocabulario, en cambio, simbolizamos con una S tachada al sujeto en tanto que constitutivo como segundo respecto del significante… Este puede presentarse de la manera más simple en el rasgo unario. El primer significante es la muesca con que se marca, por ejemplo, que el sujeto ha matado a un animal, con lo cual ya no se enredará en su memoria cuando haya matado diez más-los contará a partir de ese rasgo unario. El propio sujeto se ubica con el rasgo unario. Este de entrada se señala como tatuaje, el primero de los significantes. Cuando este significante, este uno, queda instituido, la cuenta es un uno y el sujeto tiene que situarse no a nivel del uno, sino del un uno, a nivel de la cuenta.

Nos dice que así queda marcada la primer esquizia que hace que el sujeto como tal se distinga del signo respecto del cual se pudo construir primero como sujeto y no hay que confundir la función del sujeto tachado, con la imagen del objeto a, ya que es así como, por su parte el sujeto se ve, duplicado- se ve constituido por la imagen reflejada, momentánea, precaria, del dominio, se imagina hombre solo porque se imagina. Entonces Lacan sitúa al sujeto en la relación analítica no en la realidad que nos constituye sino en relación al significante.

Toma el esquema óptico para mostrarnos que el sujeto se construye como ideal en el Otro, es decir que su realidad imaginaria la ha de construir en el Otro (de la misma manera que el inconsciente aparece a partir de la presencia del analista). El sujeto se ve en el espacio del Otro (con mayúscula), y el punto  desde donde se mira está también ese espacio. Pero, ese es también el punto dónde se habla, “pues en tanto habla, comienza, en el lugar del Otro(con mayúscula), a construir esa mentira verdadera con que empieza a esbozar lo que a nivel del inconsciente participa del deseo.”

Así es que situará a la transferencia como la puesta en acto de la realidad del inconsciente, como lo que pertenece al interior del sujeto pero que solo se realiza afuera, es decir en el lugar del Otro que es el único donde el sujeto puede adquirir su estatuto y el objeto a será el obturador a pesar que también es lo que está en causa, lo que quedará por dilucidar en que medida es obturador.  

 

 

 

 

martes, 27 de julio de 2021

"El concepto de goce desde el discurso analítico"

Reseña :Marina Luquet

 

 Desde nuestro espacio, el Campo de Investigaciones Lacanianas  (C.I.L.) , tomamos el recorrido en la construcción del concepto de goce que realiza J Lacan, y en este caso, qué se articula en la clase del 9 de enero 1973, del Seminario 20.

Aquí trabajará desde el hilo del discurso analítico, en la conceptualización del escrito, se pregunta cuál sería su función. Y determinara que es efecto de este mismo discurso, que la relación sexual no puede escribirse.
 Con la diferenciación tanto de la ontología, como de la lingüística, que corresponden al discurso científico y al del amo: ya que en el concepto de significante para el discurso analítico, no existe una referencia, el significante no quiere decir nada, el significante no tiene una esencia. Planteará que no hay realidad prediscursiva, porque cada realidad se funda en un discurso.
Ante un discurso, se trata de que se “lea”, poniendo en juego la dimensión diacrónica y la sincrónica; por lo tanto se lee como un pentagrama, como lo expresa: “Pero basta con escuchar la poesía, como era sin duda el caso de F. de Saussure, para que se haga escuchar en ella una polifonía y para que todo discurso muestre alinearse sobre los varios pentagramas de una partitura.”3
Y es por efecto de este discurso, el discurso analítico, que se puede establecer que en el sujeto hablante la relación sexual “no anda”, que no hay relación sexual.
Trabajará A, que como letra, va a operar en su uso desde la lógica matemática. Así, aunque A, Otro no está completo, el lugar A va a funcionar como garante de la verdad.
En “Instancia de la letra…” planteará: “…ese otro es el Otro que invoca incluso mi mentira como fiador de la verdad en la cual él subsiste”. A en tanto que está barrado S(A), hay falta, el Otro es inconsistente. Este lugar de A, como garante para velar la falla estructural: “Hay en el lugar de este Otro una falla, un agujero, un lugar de pérdida y que es en el nivel del objeto a”.2
Diferenciará desde el discurso analítico, las concepciones esencialistas, que van a postular que hay una relación entre significante y significación. Refiriendo al escrito del “Crátilo” de Platón en que se intenta fundamentar que el significante quiere “decir algo”. Texto que expone el debate de si el lenguaje “es” por naturaleza, o según Hermógenes se produce
por convención. Debaten si todos los nombres tienen su origen en la ley y el uso, y son obra de los que tienen el hábito de emplearlos. Con la moderación de Sócrates, quien se expresa desde una posición esencialista que, de estas dos proposiciones se deduce que la verdad no reside en los sujetos que conocen sino en una esencia que existe independientemente de los sujetos.4
En relación a esto, articula que el lenguaje en su esencia no significa nada: “La significación en tanto que producida como señuelo para velarnos lo que ocurre con la esencia del lenguaje, en la medida en que por su esencia propiamente no significa nada, como lo prueba que el decir, en su función esencial, no es operación de significación.” 2
Va a llamar en esta clase “un uso del lenguaje de la cópula” que corresponde al discurso del amo cuando lo que se plantea es que “exista un ser”. Toma la homofonía entre m´etre: serme y mâitre: amo, la ontología y el discurso del amo.
Es como efecto del discurso analítico que se podrá establecer que la relación entre hombres y mujeres “no anda” y que: “esa relación sexual que no anda, a pesar de todo anda”, gracias a cierto número de convenciones, interdictos, inhibiciones, que son efecto del lenguaje.
Si es que, no hay ninguna realidad prediscursiva: es porque cada realidad se funda y define por un discurso, entonces: los hombres, las mujeres y los niños, no son más que significantes. Un hombre, no es nada más que significante, una mujer busca a un hombre a título de significante.
Aquí plantea que, la mujer es no-toda, entonces se trataría de falta en ser, hay siempre algo que, en ella, escapa al discurso. La falta estructural, determina el no-toda, un “goce no-toda”.1
Es gracias a la escritura que es una suplencia de ese no toda. La posibilidad de que haya suplencia, de esa falta.
En el Seminario 16, en relación al concepto de goce, articula que ante esa imposibilidad de goce, en cuanto a la pérdida, habrá plus de goce. “El plus-de-gozar es función de la renuncia al goce por efecto del discurso. Eso es lo que da lugar al objeto a.” Dará lugar a la función del objeto a como plus-de-goce. Ante la pérdida, el plus de goce irá en ese lugar. Economía de goce, donde están en juego, ganancia y pérdida, que se produce en un intento de recupero, de ese goce perdido, imposible. Articulará que el síntoma “... consiste en la mayor o menor facilidad del recorrido del sujeto en torno de eso que nosotros llamamos plus-de-gozar…” “A menos que dé una vuelta, no podría llevar a cabo
nada de lo que concierne no solo a sus relaciones con sus semejantes, sino también a su relación más profunda, su relación llamada vital.”
En relación a las posibilidad de “hacer” con la falta, expresa: “…Retomé del Eclesiastés las palabras de un viejo rey…”; “Sin duda todo es vanidad- les dice- goza de la mujer que amas. Es decir, haz anillo de ese hueco, de ese vacío que está en el centro de tu ser. No hay prójimo salvo ese hueco mismo que está en ti, el vacío de ti mismo.” Y luego: “Dale lo que no tienes, ya que puede unirte a ella su goce”.2
Será por la concepción de goce, que planteará que, en un sujeto no hay goce previo a que haya lenguaje, tal como lo articulará, no hay relación sexual, porque: “la realidad es abordada por los aparatos del goce”; y de estos aparatos, dice: no hay otro aparato que el lenguaje.1
1 J-. Lacan Seminario 20 1973
2 J. Lacan Seminario 16 1968-69
3 J. Lacan Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud 1957
4 Texto de M. Á. de la Cruz Vives, 2002

jueves, 17 de junio de 2021

Puntuación del Seminario 20, "Aún" - Sesión del 16 de enero de 1973 - "El amor y el significante"

 Reseña: Natalia Ventura


Lacan comienza esta clase con una pregunta que nos remite al título del seminario: ¿Qué puedo tener para decirles, TODAVIA- otra vez (encore)?

Teniendo en cuenta que la clase se desarrolla en el mes de enero, Lacan va presentando los temas sobre los que trabajará en el año (1973) en un juego de idas y venidas por los temas que él mismo planteará como “orientaciones” articulándolos con otros que permitirán ir explicándolos. Tal vez, sin ahondar demasiado en ninguno, al estilo Lacan.

Una primera salvedad podría ser que el punteo de temas que realicé, que responde en definitiva a la misma “letra” de Lacan, podría dar lugar a un índice diferente al propuesto por la traducción de Paidós para esta clase.

Siguiendo esta lógica entonces lo primero que nos dice Lacan es que otra vez…volverá a hablarnos sobre: 

-          La FUNCIÓN DEL ESCRITO. Es en el efecto de escrito que lacan pretende hacer foco en este año.

Toma a continuación una frase ya dicha en otras oportunidades que es:

EL GOCE, EL GOCE DEL OTRO -simbolizado por el cuerpo- NO ES UN SIGNO DEL AMOR. Para decirnos que “hay algunos términos que bien merecen ser comentados”.

El goce es lo que trata de volver presente por medio de este decir.

Este el Otro es lo que pone en cuestión, para que tome su pleno sentido.

Y concluye EL OTRO es entonces el Otro sexo.

-          Cuál es la FUNCION DEL FALO en el DISCURSO ANALITICO, es otro tema que según expresa, abordará durante el trascurso del año.

Vuelve entonces a la frase ya destacada al principio de la clase sobre el goce…para destacar en esta ocasión solo la segunda parte, ligada a la primera por un no es. “NO ES EL SIGNO DEL AMOR” para anticipar quetambién será tema de este año y que será necesario articularla con EL AMOR. (como aquello que es pivote de todo lo instituido en la experiencia analítica).

Posteriormente él mismo explicita, casi a modo de resumen de lo dicho hasta el momento, lo que llama puntos de orientación durante el año:

La distinción SIGNO - SIGNIFICANTE.

- el goce,

- el Otro,

- el signo y

- el amor.

Comienza entonces retomando la noción del ser, en un recorrido primero por el libro de Richard de Saint – Victor sobre la trinidad divina (el ser concebido como lo eterno), luego desde Aristóteles (yo soy, lo que soy).

Para tomar de todo esto que ahí esta lo que concierne al significante. Ningún significante se propone como eterno. El significante por sí mismo, tiene EFECTOS

Desde la pag, 7, en el último párrafo, toma la idea de la revolución copernicana.  Para dar cuenta de su afirmación anterior.

Poniendo en duda a Freud, a lo que Freud creyó proponer al respecto desde el discurso de la histérica.

Explicando esto insiste nuevamente en que es en el efecto de escrito que pretende hacer foco.

Concluyendo, luego de revisar la idea de revolución copernicana que: El DISCURSO DEL ANALISIS es que el fundamento, el punto de partida se toma en el EFECTO, como tal, de lo que concierne al SIGNIFICANTE.

A continuación, Lacan nos introduce en el tema del LENGUAJE. (Pag. 12). Y la GRAMÁTICA.

En ese “mundo” del lenguaje, en ese supuesto de una sustancia, que de todos modos, se encuentra impregnada de la función del ser, es donde parece constituirse lo que puede ser el horizonte del discurso analítico.

A partir del empleo que se ha hecho por la matemática de la letra, nos lleva a la gramática. La cosa del lenguaje que se revela en el escrito. Para afirmar que Mas allá del lenguaje, se trata del efecto que se produce por la escritura. Es alrededor de ello que aquello de lo que se trata en el lenguaje se revela.

Es allí donde se puede encontrar al ser. Del ser no tenemos nada nunca sino al escribirlo de otro modo como el par-être. (= ser/estar al lado, ser para).

(Rodríguez Ponte propone la traducción par-lêtre = parlante).

El ser se presenta en las paradojas del efecto de escrito del lenguaje. El ser se presenta por pare-être , respecto de la relacion sexual. Lo que allí suple. Esto es EL AMOR.”

En este punto Lacan retoma la función del Otro, como lugar de la verdad, donde se dice la verdad. 

Ahora bien, continua Lacan, el lenguaje tiene otros efectos. Hay algo que es otro efecto del lenguaje. Que es el escrito. Lo que se escribe es la letra.

Para ello nos remite a lo que hacen los matemáticos con las letras, especialmente desde la Teoría de los conjuntos, (de Nicolas Bourbaki ) al percatarse que se podía abordar el unode otra manera.

Y desarrolla un poco este tema.

Vuelve a Freud y a su idea del amor narcisista. Para problematizarlo: dirá que El tema es que ese uno, con el que todo el mundo se llena la boca, es esencialmente el espejismo de ese uno que uno se cree ser.Pero ese no es todo el horizonte.

Desde la mencionada teoría matemática llega a que las letras son reuniones. Funcionan como esas reuniones mismas.

Destacando el como, nos remite a su propuesta sobre que el icc está estructurado como un lenguaje. Está estructurado como las reuniones, de las que se trata en la teoría de los conjuntos, son como una letra. 

Ahora bien, se pregunta qué soporte hay para leer que EL LENGUAJE entonces funciona para SUPLIR la AUSENCIA DE LA RELACION SEXUAL – única parte de lo real que no puede llegar a formarse de letras.

Finalmente dice que es en este juego, del escrito matemático, que tenemos que encontrar el punto de orientación hacia dónde dirigirnos en la práctica analítica.

Vuelve nuevamente al tema del uno… Cada uno entonces no interviene en ese ternario sino a título de ese objeto a minúscula que él es bajo la mirada de los otros.

Sobre esto adelanta Lacan, acentuará más tarde.

Es porque en el ESCRITO algo de esto se juega – de esa relacion que lleva a pensar la función de la identificación, que toma por uno a todos los uno que se quiera, que los impases que se revelan por ello son para nosotros un ACCESO POSIBLE A ESE SER. Una reducción posible de la función de ese ser en el AMOR.

Ya finalizando, expresa que es con esta última idea con la que quiere terminar la clase. Con diferenciar el SIGNO DEL SIGNIFICANTE.

El signo, dirá entonces, no es el signo de algo, sino de un efecto, que es lo quese supone en tanto que tal de un funcionamiento del significante. 

Respecto al AMOR, lo que en el amor es apuntado, es el sujeto, el sujeto como tal, en tanto que es SUPUESTO A UNA FRASE ARTICULADA, a ALGO QUE SE ORDENA de una vida entera.

Ahora bien y ya para finalizar Lacan dice: un SUJETO, como tal, no tiene gran cosa que hacer con el GOCE, pero, sin embargo, en la medida en que su SIGNO es algo susceptible de provocar el DESEO, ahí está el resorte del AMOR.

Dónde se junta el amor con el goce sexual, es lo que Lacan promete continuar trasmitiendo en las próximas clases

jueves, 1 de abril de 2021

"Una lectura de predicación y ordenación"- Sobre la ponencia de Francois Recanati en el Seminario 20, "Aún"

 Reseña: Ezequiel Althabegoiti 



En el Seminario 20 Capítulo 2 pag. 33 Lacan dice que “el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante” y que “el significante es la causa del goce”. Dos afirmaciones que en apariencia parecerían contradecirse, y en el siguiente trabajo trataré de dilucidar a que se refiere Lacan cuando habla de sustancia, para esto tomaré el texto de FrancoiseRecanati “Predicación y Ordenación”; a partir de la invitación de Lacan a tomar la palabra al joven François Récanati -filósofo del Lenguaje de unos 20 años de edad- .

Lacan plantea que lo que caracteriza al ser tiene que ver con lo que llamó “sección de predicado”; indicando que el ser supone el poder rehusarse al predicado, o sea, que pueda decirse por ejemplo “el hombre es”, sin que se diga qué es . Récanati toma la  lectura de la Lógica de Port-Royal, del año 1662, que es una teoría de la Sustancia, es decir de lo que se sustenta a sí mismo (Port Royal era un convento jansenista y es un manual de lógica de 1662 de AntoineArnauld y Pierre Nicole, bajo la influencia del racionalismo Cartesiano) en esta lógica se encuentra un enredo de términos como el signo, la predicación, sustancia y el ser. Lacan caracteriza al ser como una sección del predicado, dónde la predicación elemental sería “el hombre es”, como si en este caso el predicado fuera la ausencia de predicado, o sea impredicable a la que define como una “teoría de la sustancia”, donde ya la sustancia la conceptualiza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo).

 Antes de pensar al Ser, Recanatí toma el surgimiento de la existencia a partir de la creación de la nada, dónde la existencia proviene de la inexistencia, a partir de la repetición de una operación y esa operación crea un término que es aquello que después se va a repetir (esto se puede ver en el, matemático lógico y filósofo alemán Frege), entonces podemos decir que es el verbo quién crea y funda el comienzo, es a partir de la función de repetición que podemos empezar a pensar la existencia y podemos pensar que en Lacan el verbo es el lenguaje y que es el lenguaje el que funda al sujeto. Esta idea la podemos vincular con la filosofía existencialista de Heidegger, cuando postula la premisa de que “Dios se hace presente con su ausencia”; es decir que Heidegger no se pregunta por qué se afirma que hay una nada, sino por qué no la hay (anteriormente en la filosofía se pensaba que la nada era la negación del ser), para Heidegger es la nada la que posibilita “el yo y la negación”; la nada es el elemento que permite la existencia. Lacan luego articulará con esta idea, el lenguaje y la relación con el Otro, dónde esta relación está marcada por una falta de ser, que da origen a un deseo, un anhelar-ser; de modo que el deseo es esencialmente un deseo de ser.  Lacan acuñará el neologismo de parlêtre con el sustantivo être (ser) y el verbo parler(hablar) para subrayar la idea de que el ser se constituye a través del lenguaje. Un ser humano es sobretodo un ser hablante.

De ésta predicación va a quedar lo que podemos decir que es un resto, algo que queda inaprensible, una imposibilidad que se repite infinitamente, de esta predicación surgirá una nueva sustancia (S2) que luego se convertirá en un predicado que dará lugar a otra nueva sustancia y ese predicado que estará contemplado en ese viejo conjunto quedará aplastado por el surgimiento de esa nueva sustancia.  Esto se puede ver con el ejemplo de los ordinales, una vez que el 0 (cero) se repite entonces empieza a formar la cuentra1, 2,3, dónde el 2 seráel producto del aplastamiento del 0 y del 1; y el 3 por el 0, el 1 y el 2.

El predicado es algo que está soportado por una cosa, es decir una sustancia, por lo que se sustenta a sí mismo; está concebido en la cosa y no puede subsistir sin ella, y la determina a ser de una cierta manera y la hace nombrar. Los predicados serían los adjetivos o las connotaciones (lenguaje connotativo es aquel que se emplea de forma simbólica y figurada para comunicar información, sensaciones o sentimientos. Es decir, transmite algo más que el significado literal de las palabras o mensaje. Por ejemplo, con la frase «tiene una piel de seda» estamos utilizando un lenguaje connotativo, queriendo decir que alguien tiene la piel suave.)

La sustancia es lo que se concibe como subsistente por sí mismo y como el sujeto de todo lo que se le concibe, es lo que cuando un conjunto está dado, al mismo tiempo, lo constituye y le falta.Entonces podríamos pensar que un sustantivo sería la sustancia como por ejemplo Tierra, Sol, Espíritu, Dios y sobre ellos se predican cosas.

Pero existe un problema y es que hay sustantivos (sustancias) que parecen participar más bien del predicado, porejemplo, la idea e Redondez, Justicia, Dureza, Calor, Prudencia, o sea que hay predicados que pueden ser sustancias, lo que va a decir Recanati es que lo que sucede es que a partir de una extensión de predicado se obtiene una sustancia (redondez) y esa sustancia tiene algo que ver con el conjunto de la partes del conjunto al cual pertenecía (todos los elementos redondos) . Esta explicación Recanatí la utiliza para dar cuenta que el sujeto cesa de ser sujeto, en la medida que es remitido a su predicado como objeto pertinente al predicado y es el predicado el que se vuelve soporte, sustancia, en la extensión; acá podemos ver que aparece la idea de falta como aquello de lo cual se intenta aprehender y no es posible, o sea en la medida en que se quiera definir al hombre con la infinidad de predicados posibles pero se escapa su sustancia, su ser. Entonces el ser es la única cosa que se sostiene a sí misma, es decir que no es el predicado de nada, una vez producido el ser como término de las series, puede hacerse una regresión que funda sustancias tales como la extensión y el pensamiento. Es regresivamente, a partir del ser, que va a comprenderse lo que representa la predicación, cada vez es más cerca sobre el que se apoya la relación predicativa. Hablar de ser es reducirlo a un ser menor, cuanto más lo predicamos menos lo alcanzamos, el ser es propiamente esa “nada en el discurso”, es el conjunto de todo discurso, es decir lo que escapa al discurso. Así el ser, es en tanto al comienzo del discurso dónde lo podemos situar, en el no inicial, como también en el final.

La sustancia soporta los predicados, pero también de cierta manera los predicados sustentan la sustancia como ese-otra-vez del cual, por sustantificación, va a nacer la singularidad de una diferencia. Los predicados no son más que 0 (cero) la sustancia es lo que se añade para ser 1 (uno). La sustancia soporta el predicado que define que porta sobre la sustancia. Siendo la sustancia lo que falta, el predicado es el efecto de una falta, lo que lleva sobre una falta, la envoltura de la falta. Pero por otra parte el predicado no es nada sin la sustancia y es imposible diferenciar la sustancia del predicado actual como manifestación de la sustancia faltante.

Acá se desprende la importancia de la exposición de Recanatí, porque es de ahí toma el concepto de Encore para llamar a su seminario, a la vez que se va a ver en la necesidad de tomar y reconocer a Jakobson, no sólo por estar presente en sus clases sino porque va a necesitar de estos conceptos para hablar de la naturaleza e importancia del significante, Lacan dice:…-“el significante tal cual yo lo he heredado de una tradición lingüística que, importa subrayarlo, no es específicamente saussureana-… el significante es ante todo lo que tiene efectos de significado.” Entonces para Lacan el lenguaje es condición para el inconsciente, de ahí su neologismo de Linguestería (conjunción entre lengua e histeria) para diferenciarse de la lingüística, de aquí la frase de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. En esta clase también dirá otra frase que da cuenta del atravesamiento del lenguaje en el sujeto y de la pérdida de algo que no se puede recuperar, que da cuenta del Encore, dónde hay un desplazamiento continuo y un resto que no se puede recuperar y lo que se puede hacer sólo es juzgar por las consecuencias de lo dicho: -“el decir es justamente lo que queda olvidado detrás de lo que es dicho en lo que se oye”-.

Siempre dentro de la misma lógica tomará el poema “A una Razón” de Rimbaud para dar cuenta del amor como signo, dirá como signo de un cambio de discurso, pero también como aquello que quiere atrapar lo que queda como resto en la división subjetiva, lo inaprensible, lo que queda en la intersección en la sección del predicado, donde Lacan nos dice que nada puede ser dicho, sino por rodeos e impases, por esas demostraciones de imposibilidad lógica  dónde ningún predicado basta, ni siquiera decir que el hombre es un ser que ama, ya que también éste absoluto no deja de postular una fractura, la rotura, la interrupción de la fórmula del ser sexuado en tanto que el ser sexuado está interesado en el goce.

 Luego toma los cuatro discursos, destacando al discurso psicoanalítico, en el cual hay siempre una emergencia con cada paso de un discurso a otro y aquí el amor es el signo que da cuenta del cambio de discurso, por lo que podemos pensar que está hablando del amor de transferencia, entonces en una primera instancia Lacan definía al amor como aquello que nos hace descender a la imbecilidad,  después como aquello que nos puede engañar ya que supone dar lo que no se tiene y en ésta clase el amor como aquello que permite el cambio de un discurso, por lo que el amor también sería la forma de rodear lo que no se puede decir, lo que está situado entre dos sustancias, en la intersección que por más que se intente de atrapar no se consigue y se dispara progresivamente, como el significante que va saltando de significante en significante, el encore que se repite, esa necedad particular en cada uno, que nos determina pero que no lo podemos nombrar porque cuando intentemos nombrarlo más se escapa, la naturaleza del significante que nos determina. Por lo cual si Lacan toma el termino de sustancia lo hace para caracterizar lo inaprensible, aquello que se caracteriza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo), por lo cual hace difícil pensar que cuando habla de sustancia gozante lo haga en término de una marca en el cuerpo, en  todo caso todo lo contrario, cuando habla de cuerpo lo hace en términos de un cuerpo significantizado, un cuerpo hecho de significantes, y que es el significante la causa material del goce, y la sustancia gozante la podemos entender como aquello que se sitúa en la intersección  entre la sustancia y la predicación, aquello sobre lo que giran los significantes y los discursos.