jueves, 17 de junio de 2021

Puntuación del Seminario 20, "Aún" - Sesión del 16 de enero de 1973 - "El amor y el significante"

 Reseña: Natalia Ventura


Lacan comienza esta clase con una pregunta que nos remite al título del seminario: ¿Qué puedo tener para decirles, TODAVIA- otra vez (encore)?

Teniendo en cuenta que la clase se desarrolla en el mes de enero, Lacan va presentando los temas sobre los que trabajará en el año (1973) en un juego de idas y venidas por los temas que él mismo planteará como “orientaciones” articulándolos con otros que permitirán ir explicándolos. Tal vez, sin ahondar demasiado en ninguno, al estilo Lacan.

Una primera salvedad podría ser que el punteo de temas que realicé, que responde en definitiva a la misma “letra” de Lacan, podría dar lugar a un índice diferente al propuesto por la traducción de Paidós para esta clase.

Siguiendo esta lógica entonces lo primero que nos dice Lacan es que otra vez…volverá a hablarnos sobre: 

-          La FUNCIÓN DEL ESCRITO. Es en el efecto de escrito que lacan pretende hacer foco en este año.

Toma a continuación una frase ya dicha en otras oportunidades que es:

EL GOCE, EL GOCE DEL OTRO -simbolizado por el cuerpo- NO ES UN SIGNO DEL AMOR. Para decirnos que “hay algunos términos que bien merecen ser comentados”.

El goce es lo que trata de volver presente por medio de este decir.

Este el Otro es lo que pone en cuestión, para que tome su pleno sentido.

Y concluye EL OTRO es entonces el Otro sexo.

-          Cuál es la FUNCION DEL FALO en el DISCURSO ANALITICO, es otro tema que según expresa, abordará durante el trascurso del año.

Vuelve entonces a la frase ya destacada al principio de la clase sobre el goce…para destacar en esta ocasión solo la segunda parte, ligada a la primera por un no es. “NO ES EL SIGNO DEL AMOR” para anticipar quetambién será tema de este año y que será necesario articularla con EL AMOR. (como aquello que es pivote de todo lo instituido en la experiencia analítica).

Posteriormente él mismo explicita, casi a modo de resumen de lo dicho hasta el momento, lo que llama puntos de orientación durante el año:

La distinción SIGNO - SIGNIFICANTE.

- el goce,

- el Otro,

- el signo y

- el amor.

Comienza entonces retomando la noción del ser, en un recorrido primero por el libro de Richard de Saint – Victor sobre la trinidad divina (el ser concebido como lo eterno), luego desde Aristóteles (yo soy, lo que soy).

Para tomar de todo esto que ahí esta lo que concierne al significante. Ningún significante se propone como eterno. El significante por sí mismo, tiene EFECTOS

Desde la pag, 7, en el último párrafo, toma la idea de la revolución copernicana.  Para dar cuenta de su afirmación anterior.

Poniendo en duda a Freud, a lo que Freud creyó proponer al respecto desde el discurso de la histérica.

Explicando esto insiste nuevamente en que es en el efecto de escrito que pretende hacer foco.

Concluyendo, luego de revisar la idea de revolución copernicana que: El DISCURSO DEL ANALISIS es que el fundamento, el punto de partida se toma en el EFECTO, como tal, de lo que concierne al SIGNIFICANTE.

A continuación, Lacan nos introduce en el tema del LENGUAJE. (Pag. 12). Y la GRAMÁTICA.

En ese “mundo” del lenguaje, en ese supuesto de una sustancia, que de todos modos, se encuentra impregnada de la función del ser, es donde parece constituirse lo que puede ser el horizonte del discurso analítico.

A partir del empleo que se ha hecho por la matemática de la letra, nos lleva a la gramática. La cosa del lenguaje que se revela en el escrito. Para afirmar que Mas allá del lenguaje, se trata del efecto que se produce por la escritura. Es alrededor de ello que aquello de lo que se trata en el lenguaje se revela.

Es allí donde se puede encontrar al ser. Del ser no tenemos nada nunca sino al escribirlo de otro modo como el par-être. (= ser/estar al lado, ser para).

(Rodríguez Ponte propone la traducción par-lêtre = parlante).

El ser se presenta en las paradojas del efecto de escrito del lenguaje. El ser se presenta por pare-être , respecto de la relacion sexual. Lo que allí suple. Esto es EL AMOR.”

En este punto Lacan retoma la función del Otro, como lugar de la verdad, donde se dice la verdad. 

Ahora bien, continua Lacan, el lenguaje tiene otros efectos. Hay algo que es otro efecto del lenguaje. Que es el escrito. Lo que se escribe es la letra.

Para ello nos remite a lo que hacen los matemáticos con las letras, especialmente desde la Teoría de los conjuntos, (de Nicolas Bourbaki ) al percatarse que se podía abordar el unode otra manera.

Y desarrolla un poco este tema.

Vuelve a Freud y a su idea del amor narcisista. Para problematizarlo: dirá que El tema es que ese uno, con el que todo el mundo se llena la boca, es esencialmente el espejismo de ese uno que uno se cree ser.Pero ese no es todo el horizonte.

Desde la mencionada teoría matemática llega a que las letras son reuniones. Funcionan como esas reuniones mismas.

Destacando el como, nos remite a su propuesta sobre que el icc está estructurado como un lenguaje. Está estructurado como las reuniones, de las que se trata en la teoría de los conjuntos, son como una letra. 

Ahora bien, se pregunta qué soporte hay para leer que EL LENGUAJE entonces funciona para SUPLIR la AUSENCIA DE LA RELACION SEXUAL – única parte de lo real que no puede llegar a formarse de letras.

Finalmente dice que es en este juego, del escrito matemático, que tenemos que encontrar el punto de orientación hacia dónde dirigirnos en la práctica analítica.

Vuelve nuevamente al tema del uno… Cada uno entonces no interviene en ese ternario sino a título de ese objeto a minúscula que él es bajo la mirada de los otros.

Sobre esto adelanta Lacan, acentuará más tarde.

Es porque en el ESCRITO algo de esto se juega – de esa relacion que lleva a pensar la función de la identificación, que toma por uno a todos los uno que se quiera, que los impases que se revelan por ello son para nosotros un ACCESO POSIBLE A ESE SER. Una reducción posible de la función de ese ser en el AMOR.

Ya finalizando, expresa que es con esta última idea con la que quiere terminar la clase. Con diferenciar el SIGNO DEL SIGNIFICANTE.

El signo, dirá entonces, no es el signo de algo, sino de un efecto, que es lo quese supone en tanto que tal de un funcionamiento del significante. 

Respecto al AMOR, lo que en el amor es apuntado, es el sujeto, el sujeto como tal, en tanto que es SUPUESTO A UNA FRASE ARTICULADA, a ALGO QUE SE ORDENA de una vida entera.

Ahora bien y ya para finalizar Lacan dice: un SUJETO, como tal, no tiene gran cosa que hacer con el GOCE, pero, sin embargo, en la medida en que su SIGNO es algo susceptible de provocar el DESEO, ahí está el resorte del AMOR.

Dónde se junta el amor con el goce sexual, es lo que Lacan promete continuar trasmitiendo en las próximas clases…

jueves, 1 de abril de 2021

"Una lectura de predicación y ordenación"- Sobre la ponencia de Francois Recanati en el Seminario 20, "Aún"

 Reseña: Ezequiel Althabegoiti 



En el Seminario 20 Capítulo 2 pag. 33 Lacan dice que “el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante” y que “el significante es la causa del goce”. Dos afirmaciones que en apariencia parecerían contradecirse, y en el siguiente trabajo trataré de dilucidar a que se refiere Lacan cuando habla de sustancia, para esto tomaré el texto de FrancoiseRecanati “Predicación y Ordenación”; a partir de la invitación de Lacan a tomar la palabra al joven François Récanati -filósofo del Lenguaje de unos 20 años de edad- .

Lacan plantea que lo que caracteriza al ser tiene que ver con lo que llamó “sección de predicado”; indicando que el ser supone el poder rehusarse al predicado, o sea, que pueda decirse por ejemplo “el hombre es”, sin que se diga qué es . Récanati toma la  lectura de la Lógica de Port-Royal, del año 1662, que es una teoría de la Sustancia, es decir de lo que se sustenta a sí mismo (Port Royal era un convento jansenista y es un manual de lógica de 1662 de AntoineArnauld y Pierre Nicole, bajo la influencia del racionalismo Cartesiano) en esta lógica se encuentra un enredo de términos como el signo, la predicación, sustancia y el ser. Lacan caracteriza al ser como una sección del predicado, dónde la predicación elemental sería “el hombre es”, como si en este caso el predicado fuera la ausencia de predicado, o sea impredicable a la que define como una “teoría de la sustancia”, donde ya la sustancia la conceptualiza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo).

 Antes de pensar al Ser, Recanatí toma el surgimiento de la existencia a partir de la creación de la nada, dónde la existencia proviene de la inexistencia, a partir de la repetición de una operación y esa operación crea un término que es aquello que después se va a repetir (esto se puede ver en el, matemático lógico y filósofo alemán Frege), entonces podemos decir que es el verbo quién crea y funda el comienzo, es a partir de la función de repetición que podemos empezar a pensar la existencia y podemos pensar que en Lacan el verbo es el lenguaje y que es el lenguaje el que funda al sujeto. Esta idea la podemos vincular con la filosofía existencialista de Heidegger, cuando postula la premisa de que “Dios se hace presente con su ausencia”; es decir que Heidegger no se pregunta por qué se afirma que hay una nada, sino por qué no la hay (anteriormente en la filosofía se pensaba que la nada era la negación del ser), para Heidegger es la nada la que posibilita “el yo y la negación”; la nada es el elemento que permite la existencia. Lacan luego articulará con esta idea, el lenguaje y la relación con el Otro, dónde esta relación está marcada por una falta de ser, que da origen a un deseo, un anhelar-ser; de modo que el deseo es esencialmente un deseo de ser.  Lacan acuñará el neologismo de parlêtre con el sustantivo être (ser) y el verbo parler(hablar) para subrayar la idea de que el ser se constituye a través del lenguaje. Un ser humano es sobretodo un ser hablante.

De ésta predicación va a quedar lo que podemos decir que es un resto, algo que queda inaprensible, una imposibilidad que se repite infinitamente, de esta predicación surgirá una nueva sustancia (S2) que luego se convertirá en un predicado que dará lugar a otra nueva sustancia y ese predicado que estará contemplado en ese viejo conjunto quedará aplastado por el surgimiento de esa nueva sustancia.  Esto se puede ver con el ejemplo de los ordinales, una vez que el 0 (cero) se repite entonces empieza a formar la cuentra1, 2,3, dónde el 2 seráel producto del aplastamiento del 0 y del 1; y el 3 por el 0, el 1 y el 2.

El predicado es algo que está soportado por una cosa, es decir una sustancia, por lo que se sustenta a sí mismo; está concebido en la cosa y no puede subsistir sin ella, y la determina a ser de una cierta manera y la hace nombrar. Los predicados serían los adjetivos o las connotaciones (lenguaje connotativo es aquel que se emplea de forma simbólica y figurada para comunicar información, sensaciones o sentimientos. Es decir, transmite algo más que el significado literal de las palabras o mensaje. Por ejemplo, con la frase «tiene una piel de seda» estamos utilizando un lenguaje connotativo, queriendo decir que alguien tiene la piel suave.)

La sustancia es lo que se concibe como subsistente por sí mismo y como el sujeto de todo lo que se le concibe, es lo que cuando un conjunto está dado, al mismo tiempo, lo constituye y le falta.Entonces podríamos pensar que un sustantivo sería la sustancia como por ejemplo Tierra, Sol, Espíritu, Dios y sobre ellos se predican cosas.

Pero existe un problema y es que hay sustantivos (sustancias) que parecen participar más bien del predicado, porejemplo, la idea e Redondez, Justicia, Dureza, Calor, Prudencia, o sea que hay predicados que pueden ser sustancias, lo que va a decir Recanati es que lo que sucede es que a partir de una extensión de predicado se obtiene una sustancia (redondez) y esa sustancia tiene algo que ver con el conjunto de la partes del conjunto al cual pertenecía (todos los elementos redondos) . Esta explicación Recanatí la utiliza para dar cuenta que el sujeto cesa de ser sujeto, en la medida que es remitido a su predicado como objeto pertinente al predicado y es el predicado el que se vuelve soporte, sustancia, en la extensión; acá podemos ver que aparece la idea de falta como aquello de lo cual se intenta aprehender y no es posible, o sea en la medida en que se quiera definir al hombre con la infinidad de predicados posibles pero se escapa su sustancia, su ser. Entonces el ser es la única cosa que se sostiene a sí misma, es decir que no es el predicado de nada, una vez producido el ser como término de las series, puede hacerse una regresión que funda sustancias tales como la extensión y el pensamiento. Es regresivamente, a partir del ser, que va a comprenderse lo que representa la predicación, cada vez es más cerca sobre el que se apoya la relación predicativa. Hablar de ser es reducirlo a un ser menor, cuanto más lo predicamos menos lo alcanzamos, el ser es propiamente esa “nada en el discurso”, es el conjunto de todo discurso, es decir lo que escapa al discurso. Así el ser, es en tanto al comienzo del discurso dónde lo podemos situar, en el no inicial, como también en el final.

La sustancia soporta los predicados, pero también de cierta manera los predicados sustentan la sustancia como ese-otra-vez del cual, por sustantificación, va a nacer la singularidad de una diferencia. Los predicados no son más que 0 (cero) la sustancia es lo que se añade para ser 1 (uno). La sustancia soporta el predicado que define que porta sobre la sustancia. Siendo la sustancia lo que falta, el predicado es el efecto de una falta, lo que lleva sobre una falta, la envoltura de la falta. Pero por otra parte el predicado no es nada sin la sustancia y es imposible diferenciar la sustancia del predicado actual como manifestación de la sustancia faltante.

Acá se desprende la importancia de la exposición de Recanatí, porque es de ahí toma el concepto de Encore para llamar a su seminario, a la vez que se va a ver en la necesidad de tomar y reconocer a Jakobson, no sólo por estar presente en sus clases sino porque va a necesitar de estos conceptos para hablar de la naturaleza e importancia del significante, Lacan dice:…-“el significante tal cual yo lo he heredado de una tradición lingüística que, importa subrayarlo, no es específicamente saussureana-… el significante es ante todo lo que tiene efectos de significado.” Entonces para Lacan el lenguaje es condición para el inconsciente, de ahí su neologismo de Linguestería (conjunción entre lengua e histeria) para diferenciarse de la lingüística, de aquí la frase de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. En esta clase también dirá otra frase que da cuenta del atravesamiento del lenguaje en el sujeto y de la pérdida de algo que no se puede recuperar, que da cuenta del Encore, dónde hay un desplazamiento continuo y un resto que no se puede recuperar y lo que se puede hacer sólo es juzgar por las consecuencias de lo dicho: -“el decir es justamente lo que queda olvidado detrás de lo que es dicho en lo que se oye”-.

Siempre dentro de la misma lógica tomará el poema “A una Razón” de Rimbaud para dar cuenta del amor como signo, dirá como signo de un cambio de discurso, pero también como aquello que quiere atrapar lo que queda como resto en la división subjetiva, lo inaprensible, lo que queda en la intersección en la sección del predicado, donde Lacan nos dice que nada puede ser dicho, sino por rodeos e impases, por esas demostraciones de imposibilidad lógica  dónde ningún predicado basta, ni siquiera decir que el hombre es un ser que ama, ya que también éste absoluto no deja de postular una fractura, la rotura, la interrupción de la fórmula del ser sexuado en tanto que el ser sexuado está interesado en el goce.

 Luego toma los cuatro discursos, destacando al discurso psicoanalítico, en el cual hay siempre una emergencia con cada paso de un discurso a otro y aquí el amor es el signo que da cuenta del cambio de discurso, por lo que podemos pensar que está hablando del amor de transferencia, entonces en una primera instancia Lacan definía al amor como aquello que nos hace descender a la imbecilidad,  después como aquello que nos puede engañar ya que supone dar lo que no se tiene y en ésta clase el amor como aquello que permite el cambio de un discurso, por lo que el amor también sería la forma de rodear lo que no se puede decir, lo que está situado entre dos sustancias, en la intersección que por más que se intente de atrapar no se consigue y se dispara progresivamente, como el significante que va saltando de significante en significante, el encore que se repite, esa necedad particular en cada uno, que nos determina pero que no lo podemos nombrar porque cuando intentemos nombrarlo más se escapa, la naturaleza del significante que nos determina. Por lo cual si Lacan toma el termino de sustancia lo hace para caracterizar lo inaprensible, aquello que se caracteriza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo), por lo cual hace difícil pensar que cuando habla de sustancia gozante lo haga en término de una marca en el cuerpo, en  todo caso todo lo contrario, cuando habla de cuerpo lo hace en términos de un cuerpo significantizado, un cuerpo hecho de significantes, y que es el significante la causa material del goce, y la sustancia gozante la podemos entender como aquello que se sitúa en la intersección  entre la sustancia y la predicación, aquello sobre lo que giran los significantes y los discursos.

sábado, 20 de marzo de 2021

Puntuación del Seminario 20 “Aún”- Sesión del 19 de diciembre de 1972, “A Jakobson”

Reseña: Marcela Ledesma

 

En este capítulo Lacan introduce una especie de división de campos respecto de lo que toca a la lingüística de Jakobson y lo que él va a atribuirse como lingüistería a partir de enunciar que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. A lo largo del texto va a utilizar términos que son de la lingüística: signo, significante, referente, discurso, predicación, planteando también el uso del “un indeterminado” y la posibilidad de “colectivizar al significante”.Va a plantear como pregunta la función del significante que dirá es el fundamento de la dimensión de lo simbólico, que sólo el discurso analítico permite aislar como tal; la relación del significante con el referente,  y los artilugios en la producción del efecto significante. En la colectivización de un significante, la necedad aparecerá como la reformulación de la regla analítica que funda al sujeto del psicoanálisis en oposición al sujeto de la modernidad (res pensante) El significante Uno como vía de acceso a lo serial (real); el significante es la causa del goce, el significante es lo que hace alto en el goce. Para llegar a esta última formulación hará uso del concepto de sustancia, concepto de partes extra partes en relación a la conceptualización del un cuerpo. Cabe preguntarnos entonces si en este contexto cuando Lacán se refiere a sustancia extensa ¿habla del cuerpo viviente o habla del significante?

En el texto:

Lacan comienza esta sesión dirigiéndose a Jakobson, introduciendo así la posibilidad de hablar neciamente del lenguaje, para decir que la necedad funda al discurso analítico en su derecho.

“Mi decir que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, no pertenece al campo de la lingüística.  Dejé una puerta abierta a esta frase en la frase del año pasado “Que se diga queda olvidado tras lo que se dice en lo que se escucha””  Esto se verá comentado más adelante en “L´etourdit.  Lo dicho queda abierto, puede hacerse de él un montón de cosas.

Menciona un texto de Rimbaud “A une raisón” (A una razón), dice que se escande con la frase “Un nouvel amor” cada vez que termina un versículo.  ¿Podemos tomar el amor con la idea de marcar la distancia entre lingüística y lingüistería? En ese texto el amor es signo (escandido como tal) de que se cambia de razón, es decir, de discurso.

Menciona los 4 discursos que ha distinguido, con 4 lugares, cada uno asidero de algún efecto del significante.  De este discurso psicoanalítico hay siempre alguna emergencia con cada paso de un discurso a otro.  Hay que parar la oreja respecto a la verificación de esta verdad: de que hay emergencia del discurso analítico cada vez que se franquea el paso de un discurso al otro. Esto es que el amor es signo de que se cambia de discurso

Antes había dicho: el Goce del Otro no es signo de amor.

Ahora Lacan dice que el amor es signo.  ¿el amor estriba en el hecho de que lo que aparece no es nada más que signo? Para responder esto acude a la Lógica de Port Royal y su definición de signo: es lo que se define por la disyunción de dos sustancias que no tienen ninguna parte en común, a saber intersección.

Lo que no es signo de amor es el goce del Otro, el del Otro sexo, y el del cuerpo que lo simboliza.

Cuando se cambia de discurso nadie acusa el golpe. El discurso ha de tomarse como vínculo social fundado en el lenguaje.  Esto plantea la pregunta que nadie hace acerca de la noción de información del adn: mensajes que se emiten, se graban,etc. El éxito de esta fórmula tiene como fuente indiscutible una lingüística que no es solo inmanente, por el contrario, está claramente formulada.  ¿esto es lo que recojo cuando empleo la función del significante?

2

¿Qué es el significante?, vuelve a preguntarse Lacan.

El significante, tal como lo promueven los estoicos, debe estructurarse en términos topológicos. El significante es primero aquello que produce efectos de significado. Entre ambos hay una barrera que franquear. La fonología ilustra esta manera de topologizar el lenguaje, en cuanto encarna el significante con el fonema. Pero no puede limitarse el significante a este soporte fonemático. Entonces, ¿qué es un significante?

Un, usado como artículo indeterminado, supone que el significante puede ser colectivizado, que puede hacerse una colección de significantes, como si fuera algo que se totaliza.

Jakobson ya lo fundamenta, no es la palabra la que puede venir a fundamentar el significante.

Menciona que Paulhan, se dio cuenta que el proverbio entre lo malgaches tenía un peso específico, un papel peculiar. Es posible advertir, en los márgenes de la función proverbial, que la significancia es algo que se abre en abanico del proverbio a la locución.

En la expresión “beber a porrillo”,etimológicamente se llega a explicaciones descabelladas. ¿Qué quiere decir? La subversión del deseo. Por el tonel agujereado de la significancia se desparrama a porrillo un bock lleno de significancia.

¿Qué es esta significancia? ¿En el nivel en el que estamos es lo que produce efecto de significado?

Al comienzo se calificó, equivocadamente, de arbitraria la relación del significante y el significado.  Está más cerca del texto del Cratilo, a saber, las historias de anagramas. Ahora bien, lo que pasa por arbitrariedad es que los efectos de significado parecen no tener nada que ver con lo que los causa.   Esto es porque se espera que lo que los causa tenga cierta relación con lo real. Hablo de lo real serio.  Lo serio no puede ser sino lo serial.No se obtiene sino después de un largo tiempo de extracción apartir del lenguaje, de algo que está prendido a él, y de lo que no tenemos sino una idea muy remota, así sea sólo a propósito de ese un indeterminado, ese señuelo que no sabemos cómo hacer funcionar en relación con el significante para que lo colectivice. En verdad veremos que hay que invertir, en vez de un significante al que se interroga, interrogar al significante Uno.

Los efectos del significado parecen no tener nada que ver con lo que los causa. Las referencias, las cosas a las que el significante permite acercarse siguen siendo justamente aproximativas. Lo que importa no es que todo eso sea imaginario (que el significante señale la imagen), no sucede. Lo que caracteriza, en el plano de la distinción significante / significado, la relación significado con lo que está allí como tercero indispensable, el referente, es que el significado lo yerra. El colimador no funciona.

Logramos hacer uso del significante echando mano a otros artilugios. Para caracterizar la función del significante, para colectivizarlo de manera que parezca una predicación, tenemos la Lógica de Port Royal. Recanati evocó los adjetivos sustantivos: la redondez se extrae de lo redondo.  La necedad entonces podría ser no una categoría semántica sino un modo de colectivizar el significante.  El significante es necio. El ángel flota en el significante supremo, los ángeles no son portadores de ningún mensaje, por eso no son verdaderamente significantes.

Acentuamos la función del significante porque es el fundamento de la dimensión de lo simbólico, que solo el discurso analítico permite aislar como tal.

El asunto es que el discurso analítico introduce un adjetivo sustantivado, la necedad, en cuanto que ella es una dimensión en ejercicio del significante.

3

Cuando se sustantiva, es para suponer una sustancia.

Tenemos la sustancia pensante y la sustancia extensa.  Convendría preguntarse dónde puede colocarse esta dimensión sustancial, que debería escribirse dicho- mansión, que es de lo que cuida en primer lugar la función del lenguaje.

A la sustancia pensante la hemos modificado sensiblemente. El sujeto no es el que piensa, el sujeto es propiamente aquel a quien comprometemos, no a decirlo todo, que s lo que le decimos para complacerlo, no se puede decir todo, sino a decir necedades, ahí está el asunto.

Con estas necedades vamos a hacer un análisis, y entramos en el nuevo sujeto que es el del inconsciente. Justamente en la medida en que nuestro hombre consienta en no pensar.  De allí surge un decir que no llega siempre hasta poder existir al dicho. Esta es la prueba donde, en el análisis de quienquiera, por necio que sea, puede alcanzarse algún real.

Este año vamos a necesitar el ser, el significante Uno. De allí parte todo lo serio, por más necio que parezca, también eso.

De la famosa sustancia extensa no podemos deshacernos así nomás, ya que es el espacio moderno. Sustancia de puro espacio.  Puro espacio se funda en la noción de parte, con la condición de añadir que son todas externas: partes extra partes.

Para situar mi significante les propongo sopesar lo que se inscribe al comienzo de mi primera frase, el gozar de un cuerpo, de un cuerpo que simboliza al Otro, y que acaso consta de algo que permite establecer otra forma de sustancia, la sustancia gozante. ¿No es esto lo que supone propiamente la experiencia psicoanalítica?  La sustancia del cuerpo, a condición de que se defina sólo por lo que se goza. Propiedad del cuerpo viviente sin duda, pero no sabemos que es estar vivo a no ser por esto, que un cuerpo es algo que se goza.

No se goza sino corporeizándolo de manera significante. Lo cual implica algo distinto del partes extra partes de la sustancia extensa. Como lo subraya Sade, no se puede gozar más que de una parte del cuerpo del Otro. Por eso nos vemos reducidos simplemente a un pequeño abrazo, así, a tomar un ante- brazo o cualquier otra cosa: ay.

Gozar tiene la propiedad fundamental de que sea el cuerpo de uno el que goza de una parte del cuerpo del Otro. Pero esa parte goza también, lo que place al Otro más o menos, pero el hecho es que no lo deja indiferente. Hasta puede producirse algo que sobrepasa esto, y que está marcado por la ambigüedad significante, porque el gozar del cuerpo tiene un genitivo  que tiene esa nota sadiana que dice que , en suma, es el Otro  quien goza.  

El goce no es mas que un nivel elemental. La última vez propuse, dice Lacán, que no era signo de amor. Es lo que habrá que sostener, y ello os llevará al nivel del goce fálico.  Lo que llamo el Goce del Otro en tanto que no está aquí sino simbolizado es algo aún muy distinto, a saber, el no- todo que tendré que articular.

4

¿qué es el significante? 

El significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante.

El significante es la causa del goce. Sin el significante ¿cómo abordar siquiera esa parte del cuerpo? ¿Cómo, sin el significante, centrar ese algo que es la causa material del goce?  Por difuso que sea, una parte del cuerpo es significada en este aporte.

Yendo directamente a la causa final, por ser su término, el significante es lo que hace alto en el goce.

La eficiencia, de la que Aristóteles hace la tercera forma de la causa, no es otra cosa más que ese proyecto con que se limita al goce.

Se podría decir que el verbo se define por ser un significante no tan necio como los otros, que efectúa el paso de un sujeto a su propia división en el goce, y lo es aún menos cuando determina esa división en disyunción y se convierte en signo. 

Cuando se ama no es asunto de sexo.