jueves, 1 de abril de 2021

"Una lectura de predicación y ordenación"- Sobre la ponencia de Francois Recanati en el Seminario 20, "Aún"

 Reseña: Ezequiel Althabegoiti 



En el Seminario 20 Capítulo 2 pag. 33 Lacan dice que “el significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante” y que “el significante es la causa del goce”. Dos afirmaciones que en apariencia parecerían contradecirse, y en el siguiente trabajo trataré de dilucidar a que se refiere Lacan cuando habla de sustancia, para esto tomaré el texto de FrancoiseRecanati “Predicación y Ordenación”; a partir de la invitación de Lacan a tomar la palabra al joven François Récanati -filósofo del Lenguaje de unos 20 años de edad- .

Lacan plantea que lo que caracteriza al ser tiene que ver con lo que llamó “sección de predicado”; indicando que el ser supone el poder rehusarse al predicado, o sea, que pueda decirse por ejemplo “el hombre es”, sin que se diga qué es . Récanati toma la  lectura de la Lógica de Port-Royal, del año 1662, que es una teoría de la Sustancia, es decir de lo que se sustenta a sí mismo (Port Royal era un convento jansenista y es un manual de lógica de 1662 de AntoineArnauld y Pierre Nicole, bajo la influencia del racionalismo Cartesiano) en esta lógica se encuentra un enredo de términos como el signo, la predicación, sustancia y el ser. Lacan caracteriza al ser como una sección del predicado, dónde la predicación elemental sería “el hombre es”, como si en este caso el predicado fuera la ausencia de predicado, o sea impredicable a la que define como una “teoría de la sustancia”, donde ya la sustancia la conceptualiza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo).

 Antes de pensar al Ser, Recanatí toma el surgimiento de la existencia a partir de la creación de la nada, dónde la existencia proviene de la inexistencia, a partir de la repetición de una operación y esa operación crea un término que es aquello que después se va a repetir (esto se puede ver en el, matemático lógico y filósofo alemán Frege), entonces podemos decir que es el verbo quién crea y funda el comienzo, es a partir de la función de repetición que podemos empezar a pensar la existencia y podemos pensar que en Lacan el verbo es el lenguaje y que es el lenguaje el que funda al sujeto. Esta idea la podemos vincular con la filosofía existencialista de Heidegger, cuando postula la premisa de que “Dios se hace presente con su ausencia”; es decir que Heidegger no se pregunta por qué se afirma que hay una nada, sino por qué no la hay (anteriormente en la filosofía se pensaba que la nada era la negación del ser), para Heidegger es la nada la que posibilita “el yo y la negación”; la nada es el elemento que permite la existencia. Lacan luego articulará con esta idea, el lenguaje y la relación con el Otro, dónde esta relación está marcada por una falta de ser, que da origen a un deseo, un anhelar-ser; de modo que el deseo es esencialmente un deseo de ser.  Lacan acuñará el neologismo de parlêtre con el sustantivo être (ser) y el verbo parler(hablar) para subrayar la idea de que el ser se constituye a través del lenguaje. Un ser humano es sobretodo un ser hablante.

De ésta predicación va a quedar lo que podemos decir que es un resto, algo que queda inaprensible, una imposibilidad que se repite infinitamente, de esta predicación surgirá una nueva sustancia (S2) que luego se convertirá en un predicado que dará lugar a otra nueva sustancia y ese predicado que estará contemplado en ese viejo conjunto quedará aplastado por el surgimiento de esa nueva sustancia.  Esto se puede ver con el ejemplo de los ordinales, una vez que el 0 (cero) se repite entonces empieza a formar la cuentra1, 2,3, dónde el 2 seráel producto del aplastamiento del 0 y del 1; y el 3 por el 0, el 1 y el 2.

El predicado es algo que está soportado por una cosa, es decir una sustancia, por lo que se sustenta a sí mismo; está concebido en la cosa y no puede subsistir sin ella, y la determina a ser de una cierta manera y la hace nombrar. Los predicados serían los adjetivos o las connotaciones (lenguaje connotativo es aquel que se emplea de forma simbólica y figurada para comunicar información, sensaciones o sentimientos. Es decir, transmite algo más que el significado literal de las palabras o mensaje. Por ejemplo, con la frase «tiene una piel de seda» estamos utilizando un lenguaje connotativo, queriendo decir que alguien tiene la piel suave.)

La sustancia es lo que se concibe como subsistente por sí mismo y como el sujeto de todo lo que se le concibe, es lo que cuando un conjunto está dado, al mismo tiempo, lo constituye y le falta.Entonces podríamos pensar que un sustantivo sería la sustancia como por ejemplo Tierra, Sol, Espíritu, Dios y sobre ellos se predican cosas.

Pero existe un problema y es que hay sustantivos (sustancias) que parecen participar más bien del predicado, porejemplo, la idea e Redondez, Justicia, Dureza, Calor, Prudencia, o sea que hay predicados que pueden ser sustancias, lo que va a decir Recanati es que lo que sucede es que a partir de una extensión de predicado se obtiene una sustancia (redondez) y esa sustancia tiene algo que ver con el conjunto de la partes del conjunto al cual pertenecía (todos los elementos redondos) . Esta explicación Recanatí la utiliza para dar cuenta que el sujeto cesa de ser sujeto, en la medida que es remitido a su predicado como objeto pertinente al predicado y es el predicado el que se vuelve soporte, sustancia, en la extensión; acá podemos ver que aparece la idea de falta como aquello de lo cual se intenta aprehender y no es posible, o sea en la medida en que se quiera definir al hombre con la infinidad de predicados posibles pero se escapa su sustancia, su ser. Entonces el ser es la única cosa que se sostiene a sí misma, es decir que no es el predicado de nada, una vez producido el ser como término de las series, puede hacerse una regresión que funda sustancias tales como la extensión y el pensamiento. Es regresivamente, a partir del ser, que va a comprenderse lo que representa la predicación, cada vez es más cerca sobre el que se apoya la relación predicativa. Hablar de ser es reducirlo a un ser menor, cuanto más lo predicamos menos lo alcanzamos, el ser es propiamente esa “nada en el discurso”, es el conjunto de todo discurso, es decir lo que escapa al discurso. Así el ser, es en tanto al comienzo del discurso dónde lo podemos situar, en el no inicial, como también en el final.

La sustancia soporta los predicados, pero también de cierta manera los predicados sustentan la sustancia como ese-otra-vez del cual, por sustantificación, va a nacer la singularidad de una diferencia. Los predicados no son más que 0 (cero) la sustancia es lo que se añade para ser 1 (uno). La sustancia soporta el predicado que define que porta sobre la sustancia. Siendo la sustancia lo que falta, el predicado es el efecto de una falta, lo que lleva sobre una falta, la envoltura de la falta. Pero por otra parte el predicado no es nada sin la sustancia y es imposible diferenciar la sustancia del predicado actual como manifestación de la sustancia faltante.

Acá se desprende la importancia de la exposición de Recanatí, porque es de ahí toma el concepto de Encore para llamar a su seminario, a la vez que se va a ver en la necesidad de tomar y reconocer a Jakobson, no sólo por estar presente en sus clases sino porque va a necesitar de estos conceptos para hablar de la naturaleza e importancia del significante, Lacan dice:…-“el significante tal cual yo lo he heredado de una tradición lingüística que, importa subrayarlo, no es específicamente saussureana-… el significante es ante todo lo que tiene efectos de significado.” Entonces para Lacan el lenguaje es condición para el inconsciente, de ahí su neologismo de Linguestería (conjunción entre lengua e histeria) para diferenciarse de la lingüística, de aquí la frase de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. En esta clase también dirá otra frase que da cuenta del atravesamiento del lenguaje en el sujeto y de la pérdida de algo que no se puede recuperar, que da cuenta del Encore, dónde hay un desplazamiento continuo y un resto que no se puede recuperar y lo que se puede hacer sólo es juzgar por las consecuencias de lo dicho: -“el decir es justamente lo que queda olvidado detrás de lo que es dicho en lo que se oye”-.

Siempre dentro de la misma lógica tomará el poema “A una Razón” de Rimbaud para dar cuenta del amor como signo, dirá como signo de un cambio de discurso, pero también como aquello que quiere atrapar lo que queda como resto en la división subjetiva, lo inaprensible, lo que queda en la intersección en la sección del predicado, donde Lacan nos dice que nada puede ser dicho, sino por rodeos e impases, por esas demostraciones de imposibilidad lógica  dónde ningún predicado basta, ni siquiera decir que el hombre es un ser que ama, ya que también éste absoluto no deja de postular una fractura, la rotura, la interrupción de la fórmula del ser sexuado en tanto que el ser sexuado está interesado en el goce.

 Luego toma los cuatro discursos, destacando al discurso psicoanalítico, en el cual hay siempre una emergencia con cada paso de un discurso a otro y aquí el amor es el signo que da cuenta del cambio de discurso, por lo que podemos pensar que está hablando del amor de transferencia, entonces en una primera instancia Lacan definía al amor como aquello que nos hace descender a la imbecilidad,  después como aquello que nos puede engañar ya que supone dar lo que no se tiene y en ésta clase el amor como aquello que permite el cambio de un discurso, por lo que el amor también sería la forma de rodear lo que no se puede decir, lo que está situado entre dos sustancias, en la intersección que por más que se intente de atrapar no se consigue y se dispara progresivamente, como el significante que va saltando de significante en significante, el encore que se repite, esa necedad particular en cada uno, que nos determina pero que no lo podemos nombrar porque cuando intentemos nombrarlo más se escapa, la naturaleza del significante que nos determina. Por lo cual si Lacan toma el termino de sustancia lo hace para caracterizar lo inaprensible, aquello que se caracteriza en términos discusivos y no como una cuestión tridimensional o res-extensa (todo aquello que tiene cuerpo), por lo cual hace difícil pensar que cuando habla de sustancia gozante lo haga en término de una marca en el cuerpo, en  todo caso todo lo contrario, cuando habla de cuerpo lo hace en términos de un cuerpo significantizado, un cuerpo hecho de significantes, y que es el significante la causa material del goce, y la sustancia gozante la podemos entender como aquello que se sitúa en la intersección  entre la sustancia y la predicación, aquello sobre lo que giran los significantes y los discursos.

sábado, 20 de marzo de 2021

Puntuación del Seminario 20 “Aún”- Sesión del 19 de diciembre de 1972, “A Jakobson”

Reseña: Marcela Ledesma

 

En este capítulo Lacan introduce una especie de división de campos respecto de lo que toca a la lingüística de Jakobson y lo que él va a atribuirse como lingüistería a partir de enunciar que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. A lo largo del texto va a utilizar términos que son de la lingüística: signo, significante, referente, discurso, predicación, planteando también el uso del “un indeterminado” y la posibilidad de “colectivizar al significante”.Va a plantear como pregunta la función del significante que dirá es el fundamento de la dimensión de lo simbólico, que sólo el discurso analítico permite aislar como tal; la relación del significante con el referente,  y los artilugios en la producción del efecto significante. En la colectivización de un significante, la necedad aparecerá como la reformulación de la regla analítica que funda al sujeto del psicoanálisis en oposición al sujeto de la modernidad (res pensante) El significante Uno como vía de acceso a lo serial (real); el significante es la causa del goce, el significante es lo que hace alto en el goce. Para llegar a esta última formulación hará uso del concepto de sustancia, concepto de partes extra partes en relación a la conceptualización del un cuerpo. Cabe preguntarnos entonces si en este contexto cuando Lacán se refiere a sustancia extensa ¿habla del cuerpo viviente o habla del significante?

En el texto:

Lacan comienza esta sesión dirigiéndose a Jakobson, introduciendo así la posibilidad de hablar neciamente del lenguaje, para decir que la necedad funda al discurso analítico en su derecho.

“Mi decir que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, no pertenece al campo de la lingüística.  Dejé una puerta abierta a esta frase en la frase del año pasado “Que se diga queda olvidado tras lo que se dice en lo que se escucha””  Esto se verá comentado más adelante en “L´etourdit.  Lo dicho queda abierto, puede hacerse de él un montón de cosas.

Menciona un texto de Rimbaud “A une raisón” (A una razón), dice que se escande con la frase “Un nouvel amor” cada vez que termina un versículo.  ¿Podemos tomar el amor con la idea de marcar la distancia entre lingüística y lingüistería? En ese texto el amor es signo (escandido como tal) de que se cambia de razón, es decir, de discurso.

Menciona los 4 discursos que ha distinguido, con 4 lugares, cada uno asidero de algún efecto del significante.  De este discurso psicoanalítico hay siempre alguna emergencia con cada paso de un discurso a otro.  Hay que parar la oreja respecto a la verificación de esta verdad: de que hay emergencia del discurso analítico cada vez que se franquea el paso de un discurso al otro. Esto es que el amor es signo de que se cambia de discurso

Antes había dicho: el Goce del Otro no es signo de amor.

Ahora Lacan dice que el amor es signo.  ¿el amor estriba en el hecho de que lo que aparece no es nada más que signo? Para responder esto acude a la Lógica de Port Royal y su definición de signo: es lo que se define por la disyunción de dos sustancias que no tienen ninguna parte en común, a saber intersección.

Lo que no es signo de amor es el goce del Otro, el del Otro sexo, y el del cuerpo que lo simboliza.

Cuando se cambia de discurso nadie acusa el golpe. El discurso ha de tomarse como vínculo social fundado en el lenguaje.  Esto plantea la pregunta que nadie hace acerca de la noción de información del adn: mensajes que se emiten, se graban,etc. El éxito de esta fórmula tiene como fuente indiscutible una lingüística que no es solo inmanente, por el contrario, está claramente formulada.  ¿esto es lo que recojo cuando empleo la función del significante?

2

¿Qué es el significante?, vuelve a preguntarse Lacan.

El significante, tal como lo promueven los estoicos, debe estructurarse en términos topológicos. El significante es primero aquello que produce efectos de significado. Entre ambos hay una barrera que franquear. La fonología ilustra esta manera de topologizar el lenguaje, en cuanto encarna el significante con el fonema. Pero no puede limitarse el significante a este soporte fonemático. Entonces, ¿qué es un significante?

Un, usado como artículo indeterminado, supone que el significante puede ser colectivizado, que puede hacerse una colección de significantes, como si fuera algo que se totaliza.

Jakobson ya lo fundamenta, no es la palabra la que puede venir a fundamentar el significante.

Menciona que Paulhan, se dio cuenta que el proverbio entre lo malgaches tenía un peso específico, un papel peculiar. Es posible advertir, en los márgenes de la función proverbial, que la significancia es algo que se abre en abanico del proverbio a la locución.

En la expresión “beber a porrillo”,etimológicamente se llega a explicaciones descabelladas. ¿Qué quiere decir? La subversión del deseo. Por el tonel agujereado de la significancia se desparrama a porrillo un bock lleno de significancia.

¿Qué es esta significancia? ¿En el nivel en el que estamos es lo que produce efecto de significado?

Al comienzo se calificó, equivocadamente, de arbitraria la relación del significante y el significado.  Está más cerca del texto del Cratilo, a saber, las historias de anagramas. Ahora bien, lo que pasa por arbitrariedad es que los efectos de significado parecen no tener nada que ver con lo que los causa.   Esto es porque se espera que lo que los causa tenga cierta relación con lo real. Hablo de lo real serio.  Lo serio no puede ser sino lo serial.No se obtiene sino después de un largo tiempo de extracción apartir del lenguaje, de algo que está prendido a él, y de lo que no tenemos sino una idea muy remota, así sea sólo a propósito de ese un indeterminado, ese señuelo que no sabemos cómo hacer funcionar en relación con el significante para que lo colectivice. En verdad veremos que hay que invertir, en vez de un significante al que se interroga, interrogar al significante Uno.

Los efectos del significado parecen no tener nada que ver con lo que los causa. Las referencias, las cosas a las que el significante permite acercarse siguen siendo justamente aproximativas. Lo que importa no es que todo eso sea imaginario (que el significante señale la imagen), no sucede. Lo que caracteriza, en el plano de la distinción significante / significado, la relación significado con lo que está allí como tercero indispensable, el referente, es que el significado lo yerra. El colimador no funciona.

Logramos hacer uso del significante echando mano a otros artilugios. Para caracterizar la función del significante, para colectivizarlo de manera que parezca una predicación, tenemos la Lógica de Port Royal. Recanati evocó los adjetivos sustantivos: la redondez se extrae de lo redondo.  La necedad entonces podría ser no una categoría semántica sino un modo de colectivizar el significante.  El significante es necio. El ángel flota en el significante supremo, los ángeles no son portadores de ningún mensaje, por eso no son verdaderamente significantes.

Acentuamos la función del significante porque es el fundamento de la dimensión de lo simbólico, que solo el discurso analítico permite aislar como tal.

El asunto es que el discurso analítico introduce un adjetivo sustantivado, la necedad, en cuanto que ella es una dimensión en ejercicio del significante.

3

Cuando se sustantiva, es para suponer una sustancia.

Tenemos la sustancia pensante y la sustancia extensa.  Convendría preguntarse dónde puede colocarse esta dimensión sustancial, que debería escribirse dicho- mansión, que es de lo que cuida en primer lugar la función del lenguaje.

A la sustancia pensante la hemos modificado sensiblemente. El sujeto no es el que piensa, el sujeto es propiamente aquel a quien comprometemos, no a decirlo todo, que s lo que le decimos para complacerlo, no se puede decir todo, sino a decir necedades, ahí está el asunto.

Con estas necedades vamos a hacer un análisis, y entramos en el nuevo sujeto que es el del inconsciente. Justamente en la medida en que nuestro hombre consienta en no pensar.  De allí surge un decir que no llega siempre hasta poder existir al dicho. Esta es la prueba donde, en el análisis de quienquiera, por necio que sea, puede alcanzarse algún real.

Este año vamos a necesitar el ser, el significante Uno. De allí parte todo lo serio, por más necio que parezca, también eso.

De la famosa sustancia extensa no podemos deshacernos así nomás, ya que es el espacio moderno. Sustancia de puro espacio.  Puro espacio se funda en la noción de parte, con la condición de añadir que son todas externas: partes extra partes.

Para situar mi significante les propongo sopesar lo que se inscribe al comienzo de mi primera frase, el gozar de un cuerpo, de un cuerpo que simboliza al Otro, y que acaso consta de algo que permite establecer otra forma de sustancia, la sustancia gozante. ¿No es esto lo que supone propiamente la experiencia psicoanalítica?  La sustancia del cuerpo, a condición de que se defina sólo por lo que se goza. Propiedad del cuerpo viviente sin duda, pero no sabemos que es estar vivo a no ser por esto, que un cuerpo es algo que se goza.

No se goza sino corporeizándolo de manera significante. Lo cual implica algo distinto del partes extra partes de la sustancia extensa. Como lo subraya Sade, no se puede gozar más que de una parte del cuerpo del Otro. Por eso nos vemos reducidos simplemente a un pequeño abrazo, así, a tomar un ante- brazo o cualquier otra cosa: ay.

Gozar tiene la propiedad fundamental de que sea el cuerpo de uno el que goza de una parte del cuerpo del Otro. Pero esa parte goza también, lo que place al Otro más o menos, pero el hecho es que no lo deja indiferente. Hasta puede producirse algo que sobrepasa esto, y que está marcado por la ambigüedad significante, porque el gozar del cuerpo tiene un genitivo  que tiene esa nota sadiana que dice que , en suma, es el Otro  quien goza.  

El goce no es mas que un nivel elemental. La última vez propuse, dice Lacán, que no era signo de amor. Es lo que habrá que sostener, y ello os llevará al nivel del goce fálico.  Lo que llamo el Goce del Otro en tanto que no está aquí sino simbolizado es algo aún muy distinto, a saber, el no- todo que tendré que articular.

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¿qué es el significante? 

El significante se sitúa a nivel de la sustancia gozante.

El significante es la causa del goce. Sin el significante ¿cómo abordar siquiera esa parte del cuerpo? ¿Cómo, sin el significante, centrar ese algo que es la causa material del goce?  Por difuso que sea, una parte del cuerpo es significada en este aporte.

Yendo directamente a la causa final, por ser su término, el significante es lo que hace alto en el goce.

La eficiencia, de la que Aristóteles hace la tercera forma de la causa, no es otra cosa más que ese proyecto con que se limita al goce.

Se podría decir que el verbo se define por ser un significante no tan necio como los otros, que efectúa el paso de un sujeto a su propia división en el goce, y lo es aún menos cuando determina esa división en disyunción y se convierte en signo. 

Cuando se ama no es asunto de sexo.

miércoles, 10 de abril de 2019

Apuntes de lectura del Seminario 20, Encore - Aún


Primera sesión, 21/11/72  “Del goce” (Parte 1)

Reseña: Sebastián Sica

-1- Contexto

La primera sesión del seminario se desarrolla el martes 21 de noviembre de 1972 en la Facultad de Derecho, sitio al que se había trasladado el seminario desde el seminario 17, El reverso del psicoanálisis.

En el año 1964 Lacan había fundado la Escuela Freudiana de París; tres años más tarde, escribe “Proposición de octubre de 1967…” en la que propone el procedimiento del pase, lo cual motivó una serie de renuncias y movimientos internos muy fuertes en el seno de la EFP.

En ese clima institucional, al que se sumaba la publicación de los Escritos en el año 1966 y la creciente notoriedad internacional  de la persona  de Lacan, Jacques-Alain Miller le propone en el año 1972 la publicación de sus seminarios.

Lacan acepta la propuesta, y por lo tanto durante el transcurso de ese año emprende la tarea de releerse, a los fines de publicar el seminario 11, Los conceptos fundamentales del psicoanálisis.

La sesión comienza entonces con una referencia de Lacan a esas relecturas, en particular la del seminario 7, La ética del psicoanálisis, respecto del cual va a afirmar que en el transcurso logró darse cuenta de que su avance estaba marcado por el “no quiero saber nada de eso”, y que ahora tiene algo más para decir sobre el asunto.

Lacan sostiene que hablará del goce, agregando que “para ello voy a suponerlos en la cama” y de lo que en el derecho queda velado, “el abrazarse”.

Hace una referencia al goce en tanto usufructo como noción del derecho, esto es “repartir, distribuir lo que concierne al goce”.

Luego de afirmar que “el goce es una instancia negativa”, vuelve sobre algunas referencias del seminario 7, “para mostrar el deslizamiento que se produjo, desde la ética a Nicómaco de Aristóteles, en el plano de la ética.”

“Deslizamiento que no es un progreso” dirá Lacan, y que va de Aristóteles a Freud, pasando por Bentham, en cuanto a la cuestión del Soberano Bien.

-2- Aristóteles y el Soberano Bien

El deslizamiento al que hace referencia Lacan consiste en el cambio de la consideración respecto del Soberano Bien: para Freud, “nada en el macrocosmos ni en el microcosmos está preparado para la felicidad” (Malestar en la cultura), mientras que para Aristóteles la existencia del Soberano Bien no es algo cuestionado.

Aristóteles sistematiza y precisa la noción del bien en la Ética a Nicómaco (1994
[322 a.C.]: 1-10), como aquello a lo cual todas las cosas tienden. El bien cobra un aspecto
relacional y se vuelve menos sustancial; se constituye en una ordenación gradual de
medios y fines para las diversas actividades y obras humanas, considerando que la
elección de determinado fin será lo bueno y lo mejor. La política para Aristóteles será el
medio principal para procurar y preservar el bien del hombre, al tener como fin preservar
el bien de la ciudad.

Para Aristóteles, el bien al que la política aspira, y el cual es supremo entre todos
los bienes que pueden realizarse, es la eudaimonía, la felicidad (1994: 3); y aunque no se
encuentra una noción común o universal que aplique para todos los casos, se refiere a
ésta de manera general: ―La felicidad es lo más deseable de todo; algo perfecto y
suficiente, ya que es el fin de todos los actos ―La elegimos siempre por ella misma y nunca por otra cosa.

Lacan va a asociar esta versión de la ética con los desarrollos de la Psicología del Yo en cuanto a la existencia del “objeto adecuado” y una dirección de la cura basada en el acceso a “una relación sexual madura”.

-3- Jeremy Bentham y la Teoría de las Ficciones

Teoría de las Ficciones es el nombre con que C.K. Ogden editó en 1832 los textos fechados por 
Bentham entre 1813 –1821.10 Edición póstuma el mismo año de su muerte.
 
Es en conjunto la lógica que él creó y que tiene como objeto el examen y la claridad de vínculos entre lenguaje, pensamiento y acción.
 
El hecho mismo de haber creado las entidades reales y ficción le permite proponerlas como método de control y análisis del lenguaje, considerándolas un instrumento de comunicación del deseo, de la formación de ideas y de los actos.

Su hipótesis es que el lenguaje es él mismo una Ficción.

Bentham, en cuanto a lo que nos interesa para leer el seminario 20, distingue entonces entidades reales y entidades ficticias. “Una entidad está designada por un sustantivo que siempre está relacionada con una sustancia real”

Una entidad real es aquello que percibimos, las cosas a las que le reconocemos una existencia real dada por las percepciones. Los humanos las reconocemos por los sentidos; es aquello de lo que hablamos porque constatamos su presencia.
Benthan la ejemplifica del siguiente modo: Una entidad real es un cuerpo.

Una entidad ficticia es aquella que en la forma gramatical del discurso se le asigna una existencia –nombrándola- pero no quiere decir que ella exista como tal, esta implícita en el lenguaje, pero no hay materialidad donde contenerla.
 
Por ejemplo las facultades de la mente: el razonamiento y la reflexión son no reales, se infieren a partir de una cadena de razonamiento.

El punto a retener es que si bien no hay materialidad para las entidades ficticias, no por ello dejan de tener existencia. “La Verdad tiene estructura de ficción”, dirá Lacan en su recordada y repetida frase.

-4- Freud, el placer y el Soberano Bien.

En el seminario 7 Lacan dirá que “En Aristóteles y en Freud el problema es el de la existencia del Soberano Bien”, pero que a partir de Freud hay un cambio en la dimensión ética, propiciado por el intervalo que entre ambos introdujo Bentham con la teoría de las ficciones.

Lo novedoso es que Freud por un lado  sitúa al placer y el bien  del lado de lo simbólico, y por otro, sostiene que “nada está preparado en el microcosmos ni en el macrocosmos para la felicidad.”

Para Aristóteles el placer no puede ser cuestionado dado que es natural, mientras que Freud diferencia el placer del Bien.

Desde el Proyecto de una psicología para neurólogos, para Freud el placer no tiene una referencia natural o biológica sino que está ligado a la experiencia de satisfacción en la que se busca una “identidad de percepción”, un reencuentro imposible con una primera marca.

La experiencia de satisfacción está enteramente suspendida del Otro y no está involucrado el organismo. El prójimo es “lo marginal y lo similar, la separación y la identidad, es lo extranjero siendo lo más íntimo”.

En la experiencia de satisfacción se advierte que la relación al placer esté mediada por el objeto perdido y el Otro.

Lacan utilizará el Das Ding, La Cosa, para designar con Freud al primer exterior, “el Otro absoluto del sujeto”. En seminarios posteriores, será el lugar del objeto a.

Por lo tanto, el Das Ding se presenta como el término extranjero alrededor del cual gira el movimiento del principio del placer, pero acentuando que el objeto perdido se buscará infructuosamente en el prójimo, el campo del Otro.